Ceuta, la demografía y el fantasma de otra Marcha Verde
La presión migratoria sobre Ceuta ha devuelto a la conversación un concepto que parecía anclado en 1975: la Marcha Verde. La movilización masiva que Marruecos organizó entonces sobre el Sáhara Occidental se invoca ahora como un escenario posible para la ciudad autónoma, ante la llegada constante de cientos de personas a la frontera.
Frente al ruido político, hay un dato que se repite: España registra menos de 1.000 nacimientos diarios, y de esos, la mitad tienen al menos un progenitor extranjero. Mientras tanto, la entrada de migrantes por la frontera sur se estima entre 2.000 y 3.000 personas al día, lo que arroja unos 730.000 al año. Si se mantuviera el ritmo, la población considerada autóctona quedaría por debajo del 25% en dos o tres décadas, según el análisis que circula en ambientes económicos.
¿Qué hay detrás de la tensión? Se barajan dos corrientes. Una sostiene que Marruecos reproduce el guion de 1975: generar caos en la frontera para forzar una intervención exterior y renegociar el estatus de Ceuta. La otra apunta al Ejecutivo español, al que se acusa de reaccionar tarde y con debilidad ante la presión demográfica.
Lo que nadie resuelve es cómo encajar la política migratoria con una demografía que ya no se sostiene sin migración. El paralelismo con la Marcha Verde puede ser exagerado, pero la cifra del 25% de población autóctona en 30 años no es una exageración: es una proyección matemática que el debate político, por ahora, prefiere no discutir.