El coste de alimentar a un soldado en Ceuta: 2,97 euros
Alimentar a un soldado cuesta menos que un menú del día en cualquier bar de barrio. Los militares desplazados a Ceuta recibieron ayer una ración valorada en 2,97 euros, un precio que ha reabierto la pregunta incómoda: ¿cuánto presupuesto destinamos a quienes defienden el territorio?
La imagen difundida, un bocadillo de atún y una manzana, ha provocado reacciones encontradas. Hay quien ve una humillación para las Fuerzas Armadas; quien replica que, para el trabajo que se les supone, es más que suficiente. Y hay quien prefiere centrarse en los números.
La comparación que incomoda
La cifra de 2,97 euros cobra volumen al lado de otras partidas. Las dietas de los políticos no bajan de 50 euros diarios, según se recordaba en la discusión. Un menor no acompañado costaría al Estado unos 4.000 euros al mes, mientras que un soldado destinado en Ceuta no llegaría a los 2.000 de paga. El contraste alimenta la sospecha de que la logística militar no ocupa un lugar prioritario en las cuentas públicas.
No es solo una cuestión de cantidad. El precio de la manzana que acompañaba al bocadillo se cifró en 0,80 euros, lo que dio pie a sarcasmos sobre fruta ecológica importada de lugares remotos. La crítica es clara: con ese dinero, la Administración podría comprar producto local y, de paso, apoyar al sector primario.
Memorias de la mili y moralejas napoleónicas
La discusión también tiene su lado nostálgico. Veteranos de la mili recuerdan que la mortadela era el plato estrella de su servicio, y no faltan quienes recuperan la máxima atribuida a Napoleón de que un ejército mal comido combate mejor. Otros, en cambio, defienden que en los cuarteles de Melilla siempre se comió de lujo, y que las raciones actuales no son comparables a las de hace décadas.
La anécdota de una lata de comida para perro, lanzada como comparación, demuestra hasta dónde llega el descontento. Pero también sirve para rebajar el tono: nadie muere de hambre con un bocadillo, y la cuestión de fondo es otra.
¿Cuánto vale un soldado?
Detrás del pan y el atún se esconde un debate presupuestario de calado. Se argumenta que un contingente desplazado a Ceuta no produce riqueza directa, por lo que dos euros y medio por cabeza parecen suficientes. En el extremo opuesto, se sostiene que la defensa nacional no debería cotizar tan barata, y que si una ración mínima cuesta eso, el presupuesto de Defensa debería ser un reflejo de esa indigencia. No lo es. Ahí radica la contradicción.
La sospecha de que la OTAN, o en su defecto los presupuestos de otros países, deberían pagar la factura tampoco es nueva. Y las referencias a episodios históricos de insubordinación militar, aunque se quedan en la ironía, muestran que la gasolina del malestar no es solo el precio de una manzana.
Con estos números, la próxima vez que alguien reclame más gasto militar convendría preguntarle cuánto vale un bocadillo. Pero el dato descoloca: si la ración de un soldado es tan barata, el presupuesto de Defensa sería una miseria. No lo es. Queda la duda de si el cálculo responde a la realidad o a la ocurrencia de quien firma la orden de compra.