La adicción a los youtubers ‘expertos’: el caso de los aditivos milagro
El sonido del pssst al abrir una Coca-Cola en directo se ha convertido en la marca de la casa de un youtuber que se autoproclama ingeniero mecánico sin haber trabajado un día en su vida. Sus directos acumulan seguidores que devoran contenido sobre energía eólica, relaciones internacionales y, sobre todo, aditivos para motores. Pero un canal especializado en aceites de motor ha destapado que su producto estrella no es más que un rebranding de un compuesto genérico, sin la investigación ultranovedosa que prometía.
El perfil del vendedor de humo
El personaje en cuestión se define a sí mismo como un sabio multidisciplinar: desde sociología hasta parapsicología, pasando por ingeniería y periodismo (nunca ejercido). Viajó a Suecia y se volvió experto en el país nórdico; hojea la solapa de un libro de economía y ya conoce los planes de la élite global. Su canal es un batiburrillo de opiniones sin base, pero ha logrado una comunidad fiel que consume sus productos.
El chiringuito del aditivo
Hace unos meses lanzó una línea de aditivos para motores, presumiendo de un proceso de investigación propio y revolucionario. Sin embargo, un canal de YouTube que analiza aceites de motor desmontó el producto: los aditivos no eran más que un producto chino rebautizado, sin ninguna innovación. La comunidad de seguidores, no obstante, no se ha desenganchado. El creador, calvo con el pelo tatuado (según describe algún crítico), sigue abriendo su Coca-Cola en cada directo, y el público sigue escuchando.
¿Por qué enganchan estos perfiles?
La mezcla de falsa autoridad, un marcado carisma (aunque sea irritante) y la promesa de conocimiento exclusivo genera una dependencia similar a la de un gurú. El caso del aditivo es solo la punta del iceberg: este youtuber opina de todo, vende humo y, aun así, mantiene una audiencia que lo defiende a capa y espada. La ironía final: el producto era una estafa, pero la adicción al personaje permanece.