Europa se rearma con deuda mientras recorta el bienestar
¿Qué pasa cuando los líderes europeos anuncian un rearme masivo mientras los ciudadanos ven recortes en sanidad y educación? El programa «Europa ha Entrado en la Locura Bélica», del coronel Pedro Baños con Alberto Iturralde y Francisco, disecciona esa contradicción. La tesis central es que Europa está siendo arrastrada a un conflicto bélico por sus dirigentes, con Emmanuel Macron, Keir Starmer, Donald Tusk y Ursula von der Leyen a la cabeza. El rearme no es una inversión: es un gasto que se financiará con deuda pública y con recortes sociales, según el análisis económico expuesto. El Financial Times lo resumía así: Europa recortará el bienestar para financiar un estado de guerra.
El coste real del rearme: deuda pública y recortes sociales
El economista Alberto Iturralde cuestiona que el rearme sea una inversión. Solo lo sería si las armas sirvieran para capturar recursos externos, como hace Estados Unidos. Sin ese objetivo, es un gasto improductivo que aumentará la deuda pública y beneficiará a las élites financieras: Rothschild, Rockefeller, la City de Londres y Wall Street. El Financial Times lo publicaba sin ambages: Europa recortará el bienestar social para financiar un estado de guerra, elevando impuestos y reduciendo servicios. La factura no la pagarán los que promueven el conflicto.
Iturralde añade un matiz inquietante: las armas podrían usarse para controlar a la ciudadanía en caso de revueltas, un fin que no se admite públicamente. Es la hipótesis del garrote preventivo. Mientras, España mantiene tropas en Eslovaquia, Rumanía y los países bálticos, en primera línea ante Rusia. Un riesgo enorme para un país que, según el propio Baños, quedaría militarmente devastado en tres meses si enviara tropas a Ucrania.
La geopolítica de bloques: quién empuja a Europa a la guerra
Francisco, experto en geopolítica, describe una reconfiguración global tras la ruptura del orden de los últimos 80 años. Trump ha reducido el paraguas nuclear de Estados Unidos en Europa, retirando tropas de Polonia y Alemania. En ese vacío, se han producido golpes blandos y revoluciones de colores en Rumanía, Eslovaquia, Hungría, Serbia y Georgia para alinearlos con la OTAN contra Rusia. El objetivo es claro: cercar a Moscú.
Se identifican tres bloques europeos. El Este —bálticos, Polonia, Rumanía— teme a Rusia. El «partido de la guerra» lo forman Londres, París y Berlín. Los mediterráneos, vulnerables al caos africano, miran hacia otro lado. El rearme alemán es la pieza más preocupante: convertiría a Alemania en el mayor ejército de la UE. Mientras, Ucrania se desmorona: el 70-80% de su energía está destruida y las municiones son insuficientes. La UE tardaría entre 5 y 10 años en sostenerla, un plazo inviable.
España en el punto de mira: Canarias, Ceuta y Melilla
Baños subraya que España, enviando tropas a Ucrania, quedaría militarmente devastada en tres meses. El flanco sur quedaría expuesto a amenazas como Marruecos. Francisco añade que Israel y Marruecos podrían explotar recursos canarios, arriesgando Ceuta, Melilla y Canarias. Es el escenario que nadie quiere nombrar en voz alta: la guerra de Ucrania como cortina de humo para un conflicto en el flanco sur.
La conclusión es incómoda: España no puede confiar en aliados que priorizan sus propios intereses. La defensa del territorio nacional exige una estrategia propia, no un seguidismo que deja desguarnecido el sur.
El euro digital y el control financiero de la población
El programa dedica un bloque al euro digital (CBDC). La eurodiputada Christine Anderson denuncia que el euro digital, las ciudades de 15 minutos y la identidad digital buscan un estado vigilante totalitario, con capacidad para cancelar cuentas disidentes. Iturralde explica que las CBDC permitirán controlar financieramente a la población: limitar gastos o castigar la resistencia. El crédito social chino se cita como precedente: cámaras por todas partes y ausencia de efectivo.
Trump prohibió las CBDC en Estados Unidos, pero promueve el bitcoin, que Iturralde critica como especulación manipulada por élites como BlackRock. La paradoja es evidente: se prohíbe una forma de control estatal y se abraza otra forma de control privado.
Manipulación mediática y desinformación: el caso sirio
La manipulación informativa recorre todo el programa. Se critica un comunicado de la UE sobre ataques «pro-Al Assad» en Siria, que Francisco atribuye a rebeldes occidentales, no al régimen. Se denuncia la hipocresía de Borrell y se describe una sociedad orwelliana donde la libertad de expresión se pierde. Las protestas en Rumanía por un supuesto golpe electoral fueron tildadas de «prorrusas» por los medios, evidenciando el sesgo.
En el plano personal, se denuncia la hipocresía de las élites que no envían a sus hijos al frente, mientras los ucranianos entrenados en España son abandonados. Iturralde revela que Zelenski fue impulsado por un oligarca mediático y que muchos ricos ucranianos huyen a España, dejando a los pobres combatir. La guerra tiene clases sociales.
Preguntas del público: reclutamiento y resistencia
Entre las preguntas del público destacan el euro digital, difícil de frenar por la pasividad ciudadana, y el reclutamiento de jóvenes en institutos ante la falta de voluntarios. La necesidad de que España se valga sola, sin confiar en aliados, es otra constante. Francisco menciona un estado druso apoyado por Israel en Siria, y Baños ve a China preocupada por un acercamiento Rusia-Estados Unidos. Las noticias de última hora incluyen una reunión Rusia-Estados Unidos en la ONU sobre Siria y un tiroteo cerca de la Casa Blanca.
El programa cierra con agradecimientos y recomendaciones de canales, además de una advertencia sobre estafas en Telegram. La conclusión es que Europa es manipulada hacia la guerra por élites políticas y financieras, con un rearme que enriquece corporaciones, empobrece ciudadanos y los controla vía CBDC. La resistencia a la desinformación y al belicismo es la única salida.
¿Y si el problema no fuera el rearme en sí, sino quién lo paga y para qué? La historia sugiere que las élites siempre encuentran la forma de que la factura la abonen otros.