Jordi Évole y la sombra de la industria farmacéutica: ¿quién regula a los reguladores?
¿Vuelve la desconfianza hacia las farmacéuticas? Una entrevista de Jordi Évole en 2013 con Ildefonso Hernández, entonces director general de Salud Pública, ha vuelto a circular. En ella, Hernández afirmó que los laboratorios “dominan los órganos reguladores” y que la compra de vacunas durante la pandemia de gripe A de 2009 estuvo más guiada por intereses comerciales que por criterios sanitarios. El exdirector señaló la “puerta giratoria” entre la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y las consultoras del sector, y cómo la financiación industrial de la formación médica y la investigación erosiona la independencia regulatoria.
La entrevista, emitida en Salvados, contenía dos puntos que siguen siendo incómodos para el relato oficial: la dependencia de las agencias respecto a la industria que deben controlar, y el desperdicio de vacunas adquiridas en exceso durante la crisis de la gripe A. Hernández fue claro: “La industria farmacéutica domina los órganos reguladores mediante presión constante”. Una afirmación que ningún gobierno ha desmentido con datos.
El tema no es nuevo, pero resucita cada vez que una crisis sanitaria deja al descubierto los conflictos de interés. Con la EMA renovando su cúpula y la próxima pandemia anunciada por los expertos, la pregunta incómoda sigue en el aire: ¿quién vigila al vigilante?