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Luego, en los recreativos, dependiendo de la ubicación, había más o menos una cosa.
Yo los clasificaba al igual que los semáforos:
- Verde: sin jichos ni maleantes, olor a golosinas y experiencia placentera, como tomar té con pastas con Las chicas de oro.
- Amarillo: igual con los verdes pero con algún maleante esporádico, tabaquismo y tal.
-Rojo: tabaco y resina, y los más chungos estimulante ilegal y pastillas. Motos chungas, gente chunga. Sensación de inseguridad y de que el pifostio estaba a la vuelta de la esquina. Había buenas conejas, que normalmente iban con los chungos. A veces el jefe tenía que enseñarle quién mandaba a los chungos. El ambiente chungalí disuadía de hacer acto de presencia a los usuarios de recreativos verdes.
El roce hace el cariño, y de tanto frecuentar los recreativos chungos, y teniendo contactos en común, todo iba bien.
Todos esos momentos se perderán, como segarros en la puerta. Es hora de morir.
Nunca comenté esto con nadie, pero esa era la percepción que yo tenía de los recreativos. No me gustaba ir a los chungos, pero como mis compadres eran más callejeros pues al final tocaba.
Luego vino el pack Supernintendo Super Mario World + Street Fighter 2, y taluec.
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El pinball fue mi vicio de adolescente, me gastaba hasta el último céntimo que pasaba por mis manos en ellos, especialmente uno de Bally que se llamaba Space Invaders (no el videojuego sino un pinball de 1980-81 que tenía una estética bestial y era bastante fácil sacar partidas gratis, en España no entró ni uno de esos, pero yo vivía en Argentina en aquellos años y fue muy popular).
Hace 10 años compré 4 americanos (Williams/Bally) de los años 90, a precios que oscilaron entre los 700 y los 1200€: White Water, Judge Dredd, Indiana Jones y Star Trek Next Generation. Los limpié, los restauré para dejarlos 100% funcionales, limpios y completos, jugué hasta aburrirme y, cuando me cansé de oír a mi mujer quejarse de que "dedicaba demasiado tiempo y espacio a una habitación llena de pinballs", los vendí y adiós muy buenas. No gané ni perdí dinero, porque pedí por ellos lo que me habían costado más lo que me había gastado en recambios (que había que comprarlos en Noruega), pero creo que los vendí baratos, porque en 15 días se los llevaron todos.
Hace un par de años quise volver a comprar el de Indiana Jones, que era el que más me gustaba, pero el más barato que encontré costaba 2000€ y estaba bastante cascado.
El pinball fue mi vicio de adolescente, me gastaba hasta el último céntimo que pasaba por mis manos en ellos, especialmente uno de Bally que se llamaba Space Invaders (no el videojuego sino un pinball de 1980-81 que tenía una estética bestial y era bastante fácil sacar partidas gratis, en España no entró ni uno de esos, pero yo vivía en Argentina en aquellos años y fue muy popular).
Hace 10 años compré 4 americanos (Williams/Bally) de los años 90, a precios que oscilaron entre los 700 y los 1200€: White Water, Judge Dredd, Indiana Jones y Star Trek Next Generation. Los limpié, los restauré para dejarlos 100% funcionales, limpios y completos, jugué hasta aburrirme y, cuando me cansé de oír a mi mujer quejarse de que "dedicaba demasiado tiempo y espacio a una habitación llena de pinballs", los vendí y adiós muy buenas. No gané ni perdí dinero, porque pedí por ellos lo que me habían costado más lo que me había gastado en recambios (que había que comprarlos en Noruega), pero creo que los vendí baratos, porque en 15 días se los llevaron todos.
Hace un par de años quise volver a comprar el de Indiana Jones, que era el que más me gustaba, pero el más barato que encontré costaba 2000€ y estaba bastante cascado.