Tecnocasa cobra 3.000€ por una oferta que la propietaria rechazó
Un comprador entrega 3.000 euros más IVA a Tecnocasa para que la propietaria valore su oferta por un piso anunciado muy por debajo del precio de la zona. Quince días después, la respuesta es que no, que hay un familiar que quiere venderlo más caro. El dinero vuelve. Y el piso sigue en el mercado.
El caso, contado paso a paso en un foro de consumo, describe un mecanismo que varios intervinientes dicen reconocer: la agencia fija un precio de captación, exige una reserva para «formalizar» la oferta, y deja al comprador esperando mientras el propietario decide si sube.
La reserva se devuelve, pero el tiempo y la información, no.
Qué es la señal de 3.000 euros y quién la paga
La operación arranca con un piso que Tecnocasa ofrece bastante por debajo de lo que piden otras agencias de la zona. El comprador visita, le interesa, y el comercial le comunica que para hacer la reserva hay que abonar
3.000 euros más IVA. No lo advirtió por teléfono. El comprador propone restar esa cantidad del precio final, de modo que la comisión la asuma la vendedora. Al día siguiente paga y recibe un recibo: la propietaria tiene 15 días para valorar la oferta. Si el comprador se echa atrás, pierde el dinero. Si ella rechaza, se devuelve.
Hay quien sostiene que esa cantidad no es una señal en sentido legal, sino la comisión de la agencia disfrazada de reserva. Otros apuntan que una oferta vinculante se formaliza con un contrato de arras: si el comprador se retira, pierde la señal; si es el vendedor quien se retira, el comprador puede reclamar el doble. Aquí no hubo arras. Hubo un recibo.
El patrón que se repite: precio bajo, espera y subida
El relato del comprador encaja con un guion que varios intervinientes describen sin haberse coordinado. Primero, un precio de captación inferior al de la competencia. Segundo, una espera de dos semanas que genera ansiedad. Tercero, la negativa a la oferta con una excusa nueva: aparece un familiar que quiere vender más caro, cuando el primer día solo había una propietaria. Cuarto, la invitación a subir «un poquito». El comprador no sube. Pide su dinero y se va.
La agencia le devuelve los 3.000 euros y le dice que le llamará si aparece algo similar. No había llamado en quince días. El comprador responde que trabaja con personas serias, aunque a veces se equivoque.
Comisiones del 3% al comprador y del 4% al vendedor
El asunto de fondo es el modelo de comisiones. Un interviniente relata que en 2003, al escriturar su casa con esta red, descubrió que además del
3% que le cobraban a él, la agencia cobraba un
4% al vendedor. Total: un 7% sobre la operación. El comprador es el único que pone dinero sobre la mesa; los otros dos se reparten lo que él paga.
Otro caso relatado por un interviniente: un piso ofertado por el propietario a 70.000 euros que la agencia anunciaba a 75.000 más 5.000 de comisión. Diez mil euros de diferencia sobre el mismo inmueble. La cifra no está verificada, pero el mecanismo que se describe es el mismo: la agencia capta, sube el precio y cobra a ambos lados.
La exclusividad y el contrato que firma el vendedor
El otro frente es la exclusividad. Una propietaria firmó hasta octubre con una agencia que tasó su ático en
220.000 euros cuando en la misma urbanización se habían vendido por menos de 200.000, el último por 187.000. La comisión pactada: un 4%, casi 9.000 euros. A los dos meses, sin apenas visitas, bajó el precio 10.000 euros. La agencia aceptó la bajada, pero la comisión ya estaba firmada: seguían siendo 9.000. La bajada la asumía ella.
Hay quien defiende que la exclusividad protege al vendedor de perder el tiempo con curiosos. Y quien responde que amarra el piso a un intermediario que puede tardar meses en colocarlo, mientras el propietario paga el coste de cada rebaja.
Qué puede hacer el comprador antes de pagar nada
La recomendación más repetida es no adelantar dinero antes de tener el precio aceptado por escrito. La alternativa que se propone: acordar notaría y fecha de firma, y entregar el montante completo en ese momento. Si el vendedor quiere vender, se espabila. Si no, el comprador no arriesga nada.
Antes de firmar, varios intervinientes recomiendan pedir la nota simple en el Registro, hablar con vecinos y con el presidente de la comunidad, y comprobar cargas, derramas y ocupantes. El piso se entrega vacío y sin inquilinos, y eso va por escrito.
Lo de fiarse del comercial porque tiene cara de buena persona no figura en ningún protocolo.
El resultado: dinero devuelto, piso perdido
El comprador recuperó sus 3.000 euros. Perdió quince días y la ilusión. La agencia perdió una venta y un cliente que ya no volverá. El piso sigue en el mercado, ahora más caro, con un familiar en la ecuación que el primer día no existía.
¿Cuántas operaciones se caen así cada mes en España sin que nadie las cuente?