Feijóo cambia el paso: la moción de censura vuelve al centro del tablero
La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha sido la gota que colma el vaso. Con el PP señalando la corrupción como el eje de la legislatura, Alberto Núñez Feijóo ha pasado de la ambigüedad calculada a abrir la puerta a una moción de censura contra Pedro Sánchez. "Voy a hacer todo lo posible para un cambio de Gobierno", declaró el líder popular, en un giro que los suyos interpretan como respuesta a la "gota que colma el vaso" de la corrupción sanchista.
El cálculo de Feijóo: ¿oportunidad o trampa?
Lo que hasta hace semanas era un no rotundo se ha convertido en una maniobra de doble filo. Feijóo sabe que presentar una moción sin garantías de éxito le expone a un fiasco, pero no mover ficha le deja el flanco abierto a Vox, que ya le acusa de ser "ministro de la Oposición". La presión interna y externa crece: Sociedad Civil Española ha convocado una "Marcha por la Dignidad" el 23 de mayo, y más de 120.000 personas ya han salido a la calle en Madrid exigiendo elecciones.
El líder del PP ha emplazado a PNV y Junts a "remover el Gobierno" con una moción que lleve a elecciones anticipadas. "Yo tengo contactos en este momento en tiempo real con todas las fuerzas políticas", aseguró, en un intento de forzar una mayoría alternativa. Pero el escepticismo es mayúsculo: Junts insinúa que podría apoyar una moción "instrumental" sin Feijóo como candidato, lo que deja al PP en una posición incómoda.
El papel de Junts y la izquierda: ruido de sables
Junts, por su parte, juega su propia partida. Pide elecciones a Sánchez y pone en cuestión la continuidad de la legislatura, pero no descarta una moción de censura sin Feijóo. El partido de Carles Puigdemont sabe que cualquier movimiento le reporta réditos negociadores. Mientras, Yolanda Díaz ha instado a Feijóo a presentar la moción "por estricta dignidad", una declaración que algunos leen como intento de desgastar al PP pase lo que pase.
En el PSOE, la fractura es evidente. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ya ha sugerido a Sánchez que "cuando el destinatario de la derrota mira a otro lado, los ciudadanos dan el mensaje cada vez más alto". Y alcaldes socialistas se movilizan para forzar un adelanto de las generales a marzo de 2027. La presión viene de todos lados.
El veto de Armengol y la guerra en la Mesa del Congreso
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha bloqueado en dos ocasiones las iniciativas de Junts y del PP para votar un adelanto electoral o una cuestión de confianza. Una decisión tildada de "cacicada" y "autogolpe" desde la oposición, que denuncia que se impide al Congreso pronunciarse sabiendo que Sánchez perdería. La Mesa del Congreso se ha convertido en un campo de batalla donde el Gobierno intenta ganar tiempo.
El PP logró finalmente que el Congreso vote una moción para instar a Sánchez a una cuestión de confianza, pero Armengol volvió a vetar la votación de una enmienda de Junts para reclamar elecciones. El pulso institucional se intensifica mientras la calle hierve.
¿Y si Feijóo no se atreve?
El escepticismo sobre la determinación de Feijóo es transversal. Voces críticas le comparan con "la rana Gustavo de la política" y le ven instalado en la comodidad de la oposición, temeroso de gobernar en un contexto de posible inestabilidad. "No va a hacer nada que ponga en peligro su puesto de ministro de la Oposición", resumen los más ácidos. Incluso entre quienes desean la caída de Sánchez, la duda es si Feijóo es la alternativa o solo un gestor del statu quo.
Con la imputación de Zapatero y las presiones de Vox, los independentistas y la sociedad civil, Feijóo tiene la sartén por el mango. Pero cada día que retrasa la decisión, el desgaste se acumula. La pregunta que flota sobre la política española es si el líder del PP dará el paso definitivo o volverá a guardar la moción en el cajón.