Ese cálculo debes hacerlo tú mismo teniendo en cuenta lo siguiente:
-Los ETF suelen ser más baratos y más rentables, al tener menos "fricciones", mientras que los fondos cotizados están obligados a reservar
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. Bueno, hablamos del supuesto en que haya ganancias, claro: si hay pérdidas es una ventaja no estar completamente invertido.
-Ahora bien, los fondos tienen la ventaja de que si tienes más de uno y reequilibras pasando beneficios de unos a otros, te libras de pasar por caja. En un ETF esos movimientos cuentan igual que en las acciones y, por tanto, cada vez que sacas beneficios de uno pasas por caja.
Así que, a grandes rasgos:
-Si tienes pensamiento de no tocar el dinero hasta que decidas desinvertir, mejor ETF.
-Si tienes pensamientos de reequilibrar varias veces pasando capital de unos a otros, probablemente te interesen fondos.
-Si vas a reequilibrar mediante aportaciones nuevas de capital, entonces creo que ETF.
En todo caso, si decides contratar un fondo "tradicional", asegúrate bien de las posibles penalizaciones y comisiones (no siempre se publicitan de forma clara).