rafabogado
Será en Octubre
Es muy de agradecer la info de @Kriegsmarine , que se ve que pilota y transmite lo que sabe.
Yo tuve una época en que gané bastante dinero fácil como abogado y pensé: "qué leche, soy frío y calculador en mi trabajo, aplicaré esto a las apuestas y gano aun más".
Y pasó que salió bien... hacía apuestas dobles siempre, de modo que me cubría las espaldas en casi todos los supuestos.
Naturalmente, si apuestas a empate y a victoria... ganas una y pierdes otra... o pierdes las dos... pero nunca ganas las dos... así que viene a ser un trabajo de hormiguita, porque realmente no sacas lo de una cuota por empate (si hay empate) sino lo del empate menos lo gastado en el empate y en la victoria... o sea, que las ganancias siempre estaban entre 1.25 y 1.80, pero eran constantes. Claro, siempre eran apuestas donde las cuotas de las dos opciones se pagaban bien, para que compensara lo puesto y ganar una perdiendo la otra.
Ganaría unas 20 seguidas con mi sistema de apostar doble sacando eso, entre 1.25 y 1.80 siempre. Ganaba una apuesta y perdía otra apostando doble, como digo.
Sin embargo, ocurrió una cosa curiosa... y es que me acabó afectando, porque lo que en principio iba a ser ganar dinero como si fuera un trabajo, se convirtió en ansiedad.
Ojo, no era ludopatía en el sentido de seguir metiendo pasta, porque yo reinvertía lo puesto y siempre ganaba apostando doble. Tampoco le quería meter más... ni me tenía enganchado el juego.
Pero estaba nervioso. Por ejemplo, apostaba a un partido de una liga rara de Bélgica, debidamente estudiado, y ganaba con ese sistema. Pero vaya, que cuando el partido,... yo estaba entrando cada 10 minutos a la web a ver cómo iba. O partidos que no me importarían un cojón, como era un Tenerife-nisupu en 2ª, me tenían nervioso mirando el marcador cada cuarto de hora.
Ya digo que siempre ganaba pasta. No fallaba ni una.
Y me empezó a preocupar eso. Porque te pones un dvd por la noche y no puedes dejar de mirar cada cuarto de hora como va el Brujas... y ves que esto bueno no es y sano tampoco. Como digo, acababa el Brujas y más dinero a la buchaca.
Pero no era una cuestión de dinero, porque realmente no me hacía falta. Lo mismo me daba tener en cuenta Betfair 500 como 1200 euros, porque lo que metí y se reinvertía eran migajas iniciales tras 25 apuestas dobles ganadas/perdidas.
Al final vi que no era sano, que me tenía nervioso en casa y hasta irritable con los dichosos partidos y dije: "quiero acabar, me la juego todo a un resultado y lo pierdo todo o gano unos cuantos miles de euros, pero acabo de una vez por todas porque este enganche es un sinvivir".
No voy a decir el partido, pero me lo jugué todo a una derrota de un país (por la poca experiencia apostando sabía que de vez en cuando "pasan cosas" y los equipos, aunque siempre vayan a ganar en las estadísticas, a veces pierden "sorprendentemente". Ya me entendéis).
Pues aposté a derrota en mi "apuesta final" a vida o gloria porque me olí que la derrota del equipazo estaba cerca.
Y perdí la apuesta, porque el equipazo ganó de calle.
Ya no aposté más. Además, me quedé a CERO en cuenta Betfair (esa era la idea).
Al siguiente partido -aunque a priori era más fácil que el anterior-, el equipazo perdió desastrosamente. Lo que yo preveía se cumplió a la siguiente.
En mi vida me ha alegrado tanto perder el dinero. Posiblemente Dios quiso que lo perdiera tan perversos como me llegó ese dinero porque, de lo contrario, igual me habría retractado de la "apuesta final" y habría dicho... "ya tengo 6000 euros en cuenta... ahora sigo apostando para convertirlos en 20.000 euros que soy un as".
Perdí el dinero pero dormí como un bendito y desde entonces los partidos de fútbol, todos, me importan un elemento.
Bueno, esa es mi historia. No apostéis.
Yo tuve una época en que gané bastante dinero fácil como abogado y pensé: "qué leche, soy frío y calculador en mi trabajo, aplicaré esto a las apuestas y gano aun más".
Y pasó que salió bien... hacía apuestas dobles siempre, de modo que me cubría las espaldas en casi todos los supuestos.
Naturalmente, si apuestas a empate y a victoria... ganas una y pierdes otra... o pierdes las dos... pero nunca ganas las dos... así que viene a ser un trabajo de hormiguita, porque realmente no sacas lo de una cuota por empate (si hay empate) sino lo del empate menos lo gastado en el empate y en la victoria... o sea, que las ganancias siempre estaban entre 1.25 y 1.80, pero eran constantes. Claro, siempre eran apuestas donde las cuotas de las dos opciones se pagaban bien, para que compensara lo puesto y ganar una perdiendo la otra.
Ganaría unas 20 seguidas con mi sistema de apostar doble sacando eso, entre 1.25 y 1.80 siempre. Ganaba una apuesta y perdía otra apostando doble, como digo.
Sin embargo, ocurrió una cosa curiosa... y es que me acabó afectando, porque lo que en principio iba a ser ganar dinero como si fuera un trabajo, se convirtió en ansiedad.
Ojo, no era ludopatía en el sentido de seguir metiendo pasta, porque yo reinvertía lo puesto y siempre ganaba apostando doble. Tampoco le quería meter más... ni me tenía enganchado el juego.
Pero estaba nervioso. Por ejemplo, apostaba a un partido de una liga rara de Bélgica, debidamente estudiado, y ganaba con ese sistema. Pero vaya, que cuando el partido,... yo estaba entrando cada 10 minutos a la web a ver cómo iba. O partidos que no me importarían un cojón, como era un Tenerife-nisupu en 2ª, me tenían nervioso mirando el marcador cada cuarto de hora.
Ya digo que siempre ganaba pasta. No fallaba ni una.
Y me empezó a preocupar eso. Porque te pones un dvd por la noche y no puedes dejar de mirar cada cuarto de hora como va el Brujas... y ves que esto bueno no es y sano tampoco. Como digo, acababa el Brujas y más dinero a la buchaca.
Pero no era una cuestión de dinero, porque realmente no me hacía falta. Lo mismo me daba tener en cuenta Betfair 500 como 1200 euros, porque lo que metí y se reinvertía eran migajas iniciales tras 25 apuestas dobles ganadas/perdidas.
Al final vi que no era sano, que me tenía nervioso en casa y hasta irritable con los dichosos partidos y dije: "quiero acabar, me la juego todo a un resultado y lo pierdo todo o gano unos cuantos miles de euros, pero acabo de una vez por todas porque este enganche es un sinvivir".
No voy a decir el partido, pero me lo jugué todo a una derrota de un país (por la poca experiencia apostando sabía que de vez en cuando "pasan cosas" y los equipos, aunque siempre vayan a ganar en las estadísticas, a veces pierden "sorprendentemente". Ya me entendéis).
Pues aposté a derrota en mi "apuesta final" a vida o gloria porque me olí que la derrota del equipazo estaba cerca.
Y perdí la apuesta, porque el equipazo ganó de calle.
Ya no aposté más. Además, me quedé a CERO en cuenta Betfair (esa era la idea).
Al siguiente partido -aunque a priori era más fácil que el anterior-, el equipazo perdió desastrosamente. Lo que yo preveía se cumplió a la siguiente.
En mi vida me ha alegrado tanto perder el dinero. Posiblemente Dios quiso que lo perdiera tan perversos como me llegó ese dinero porque, de lo contrario, igual me habría retractado de la "apuesta final" y habría dicho... "ya tengo 6000 euros en cuenta... ahora sigo apostando para convertirlos en 20.000 euros que soy un as".
Perdí el dinero pero dormí como un bendito y desde entonces los partidos de fútbol, todos, me importan un elemento.
Bueno, esa es mi historia. No apostéis.
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