En Polonia los principales partidos son el PiS (una especie de Vox) y la Plataforma Cívica, una mezcla entre PP y Ciudadanos al servicio de la UE. De hecho, su líder y primer ministro es Donald Tusk, que fue un alto cargo de la UE.
El primer ministro es desde 2023 Donald Tusk, que gobierna por una coalición entre su PP y su PSOE. Antes de ello gobernaba el PiS (su Vox) y, en teoría, nombró a bastantes miembros del Tribunal Constitucional tergiversando la ley para hacerse con el poder del tribunal (esto es lo que dicen los peperos polacos, está por verificar).
Ahora que gobierna su PP, han decidido hacer limpia y quitar a los miembros del Tribunal Constitucional para sustituirlos por los suyos. El problema es que el presidente de la república (el jefe de estado, con más poderes constitucionales que los nuestros), elegido en 2025, es del PiS, y se ha negado a tomar juramento a los nuevos jueces, por lo que según su PP los nuevos jueces son el Tribunal Constitucional y según su Vox lo son los antiguos.
Donald Tusk ha decidido actuar con nocturnidad y alevosía y en el inicio del puente, y por la noche, ha mandado a la policía a tomar literalmente el edificio del Tribunal Constitucional para meter ahí a los nuevos jueces, liderados por una jueza. Encima lo ha hecho aprovechando que el presidente de la república estaba en un avión de camino a Senegal para una visita oficial. Este ha hecho dar la vuelta al avión y se ha presentado en el edificio del Tribunal Constitucional con un cerrajero y una radial, que ha cortado el candado que había puesto la policía.
El presidente ha conseguido entrar en el edificio empujando a la jueza y se ha quedado ahí ocupando el edificio. Así que ahora mismo en Polonia hay dos legalidades:
- La del nuevo Tribunal Constitucional, apoyado por el primer ministro, su parlamento, su PP-Cs-PSOE, la UE y la judicatura.
- La del antiguo Tribunal Constitucional, apoyado por el presidente de la república y el PiS (su Vox).
Más no he podido resumir.