Lydia Rodríguez deja Presuntos Implicados y denuncia gordofobia por una portada con cuatro hombres negros con sobrepeso
¿Qué pasó realmente en el seno de Presuntos Implicados? Lydia Rodríguez Fernández, la vocalista que sustituyó a Sole Giménez en 2008, ha anunciado su salida de la banda tras casi dos décadas. Lo ha hecho con un comunicado explosivo en el que acusa a sus compañeros de haberla mantenido al margen y de ser «cómplices» del maltrato que, según ella, sufrió. Horas después, en el programa Fiesta, la artista ahondó: «Llevo desde los 30 años en terapia porque esto me ha destrozado».
El detonante público de la ruptura es una presunta propuesta de portada para un disco: la imagen de Rodríguez junto a cuatro hombres negros con sobrepeso. La cantante lo interpretó como un acto de gordofobia y humillación deliberada, y habría vetado la idea. La situación escaló hasta el punto de que la vocalista asegura que nunca se sintió apoyada por el grupo.
Maltrato continuado o hipersensibilidad: las versiones cruzadas
La denuncia de Rodríguez se enmarca en un contexto de tensión interna que ella describe como «maltrato continuado» desde el principio. «Desde la primera rueda de prensa me hicieron sentir mal», afirmó. Sin embargo, la banda no ha respondido oficialmente. Lo que sí se sabe es que el grupo, formado en los ochenta, ya había sufrido transformaciones previas: la salida de Sole Giménez en 2008 fue un terremoto del que, para algunos, nunca se recuperaron del todo. De hecho, hay quienes consideran a la formación actual como una «banda tributo» que intenta venderse como el grupo original.
La polémica ha reabierto el debate sobre la gordofobia en la industria musical. Mientras unos ven en la portada propuesta una burla inaceptable, otros consideran que la reacción es desproporcionada y que las terapias y denuncias ocultan una falta de autocrítica sobre la propia imagen.
¿Habrá portada y disco? El futuro de la banda
Por ahora, el futuro de Presuntos Implicados es incierto. La salida de Lydia Rodríguez, unida al desgaste interno, deja al grupo sin su vocalista principal. No se sabe si el proyecto continuará, ni si la polémica portada llegará a ver la luz. Lo que está claro es que el cisma en la banda ha trascendido lo artístico para convertirse en un cruce de acusaciones personales que la opinión pública despacha con escepticismo y, en muchos casos, con sorna.
La pregunta que queda en el aire es si la industria musical cambiará su forma de tratar a los artistas con sobrepeso o si este caso quedará como un anécdota más en los anales de la farándula española. Por el tono de las reacciones, segunda opción, y por goleada.
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