La mentira de la prohibición del náhuatl: gramáticas españolas del siglo XVI desmienten el bulo
La primera gramática del náhuatl se publicó en 1547, casi 40 años antes que la primera gramática del inglés. Mientras el relato anglosajón difundido por canales como CanalCincoLatam asegura que el imperio español criminalizó las lenguas indígenas, la documentación histórica muestra justo lo contrario: los frailes compilaron diccionarios y manuales para preservar y difundir el náhuatl. Un bulo que se desmonta con datos objetivos.
Los hechos: gramáticas y vocabularios tempranos
En 1547, el fraile franciscano Andrés de Olmos publicó Arte de la lengua mexicana, la primera gramática del náhuatl. Ocho años después, en 1555, Alonso de Molina dio a luz el Vocabulario en lengua castellana y mexicana, un diccionario bilingüe de referencia. Para entonces, el inglés ni siquiera tenía gramática propia: la primera se publicó en 1586. En el quechua, la primera gramática data de 1560. Es decir, España no solo no prohibió las lenguas autóctonas, sino que las estudió y normalizó antes que la mayoría de las lenguas europeas.
¿Quién prohibió realmente las lenguas indígenas?
El debate histórico sitúa la prohibición tras las independencias americanas. Cuando México se separó de España, la mayoría de la población hablaba náhuatl. Fueron los gobiernos liberales y masones del México independiente los que impusieron el español como única lengua oficial, despojaron a los indígenas de sus tierras comunales y marginaron sus idiomas. La política lingüística española durante el virreinato, en cambio, usó el náhuatl como lengua vehicular para la evangelización y la administración.
Leyenda negra y proyección anglosajona
Resulta irónico que quienes exterminaron a millones de indígenas en Norteamérica y borraron sus lenguas acusen a España de genocidio cultural. La leyenda negra no solo es falsa, sino que funciona como mecanismo de proyección: los anglos trasladan a otros sus propias atrocidades. La actual difusión del indigenismo y el wokismo desde medios anglosajones busca que los españoles se arrodillen también, diluyendo la responsabilidad histórica de los verdaderos depredadores.
La pregunta que queda abierta es por qué este relato falso tiene tanto éxito. La respuesta probablemente tenga más que ver con la propaganda geopolítica que con la historia real. Mientras tanto, los datos están ahí: 1547, 1555, 1560.
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