2 semanas de guerra: Ukrania resiste, Donbass cruje, Occidente dudä
La invasión rusa de Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022, cumple dos semanas con un balance militar que ninguna de las dos partes cierra. Rusia asegura haber recibido más de 400 vehículos blindados nuevos –tanques T-90M, BMP-3, BTR-82A– y mantiene la presión sobre Járkov y Mariúpol. Ucrania, por su parte, sostiene que ha infligido miles de bajas, aunque fuentes rusas las sitúan en torno a 2000. El frente del Donbass, donde se concentran las mejores unidades ucranianas, se ha convertido en el epicentro de la batalla, con tres brigadas cercadas cerca de Volnovaja.
En el plano diplomático, la Casa Blanca repite que responderá con decisión, pero los europeos empiezan a calcular el coste energético de las sanciones. La duda que recorre las cancillerías es si esta guerra acabará antes del verano o se enquistará durante años.
El frente militar: golpes y contra golpes
Las fuerzas rusas han ejecutado una maniobra envolvente desde Bielorrusia y el sur, buscando cercar Kiev mientras destruyen las guarniciones en Donbass. Según partes rusos, ya controlan el mar de Azov y avanzan hacia Odesa. Sin embargo, la toma de Járkov, a 30 kilómetros de la frontera, sigue sin consumarse. El ejército ucraniano ha lanzado contraataques locales con cierto éxito, pero la asfixia logística –falta de combustible y municiones– empieza a mermar su capacidad de maniobra. Un análisis de bajas indica que una unidad pierde eficacia con el 20% de bajas y se deshace al 40%; en Mariúpol sería cuestión de días.
Tensión en la retaguardia ucraniana
No todo es frente de batalla. En la retaguardia, el gobierno de Zelensky afronta acusaciones de traición impulsadas por el partido de Poroshenko, que alerta de financiación del terrorismo. Paralelamente, el deterioro de los servicios públicos –cortes de agua, luz, trenes suspendidos– alimenta el descontento civil. Son grietas que, si la guerra se alarga, pueden convertirse en fisuras políticas. Mientras, la propaganda rusa aprovecha: la audiencia del discurso de Putin en Nochevieja superó en un 34% a la de Zelensky.
¿Hasta dónde puede llegar Rusia?
El debate estratégico se centra en la profundidad del avance ruso. Un escenario que cobra fuerza es la partición de facto: una Ucrania reducida con centro en Kiev, mientras Rusia se anexiona el Donbass y el sur, incluido Odesa. Pero una potencia ocupante se enfrentaría a una insurgencia prolongada, y Moscú no parece tener recursos –ni paciencia– para pacificar el oeste del país. La única certeza es que la guerra energética europea acaba de empezar, y la factura la pagan los ciudadanos.
Con la maquinaria militar rusa aún en fase de despliegue y la resistencia ucraniana mostrando dientes, la próxima semana será decisiva. O se rompe el frente del Donbass o la guerra entra en una fase de desgaste que nadie quiere.
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