Poner el dinero a trabajar para la gente
Bernard Lietaer, economista reconocido y arquitecto del Euro es de los pocos que se atreven a hablar sin tapujos de la realidad de los sistemas monetarios convencionales, y nos plantea esta cuestión:
Los bancos crean más del 90% del dinero en circulación (y no los gobiernos como solemos creer). Pedimos un crédito de 100.000 Euros, entonces la entidad bancaria crea los 100.000 respaldados por un contrato que nos compromete a devolver 200.000. En realidad no tiene todos los 100.000, sólo una parte, que le debe a otra entidad financiera más grande que a su vez lo ha creado con otro compromiso de pago.
A pesar de haber creado dinero basado en una deuda que crece y se acumula exponencialmente, el banco se queda más o menos tranquilo porque hemos prometido pagarle el capital más 100.000 en intereses y gastos en los próximos 20 años.
Lo que pocos se preguntan es... ¿de dónde salen esos otros 100.000 que el banco no creó? Alguno dirá que los gobiernos pueden crear dinero, entonces debe venir de ahí. El problema es que cuando los gobiernos intentan crear suficiente dinero para que todos paguen sus deudas la moneda se devalúa, creando procesos inflacionarios devastadores, como en Argentina en los '80s y destruyendo la economía real. Este no es un buen camino.
Como los ciudadanos comunes no suelen dedicarse a imprimir monedas, sólo queda una opción posible: dedicar los siguientes 20 años de nuestra vida a trabajar para encontrar la manera de sacarle a otros -directa o indirectamente- los 100.000 que nos faltan; que (no te lo pierdas!) han sido en su mayoría creados en forma de deuda, probablemente incluso por el mismo banco que nos financió a nosotros.
Nos convertimos en depredadores que se sacan los ojos unos a otros para cumplir con su promesa. El resultado es inevitable: siempre hay un ganador y un perdedor. La ley imperante es el ¡sálvese quien pueda! Se empieza a escuchar que hay que echar a forasteros o que el gobierno debería solucionar las cosas.
Hay quienes dicen que no tienen deudas... pero las empresas a las que les compran los productos que consumen tienen lineas de crédito y deben trasladar el coste de los intereses a sus productos. Todos pagamos intereses que van a parar a grandes entidades financieras.
La situación se agrava a medida que -por virtud de la automatización- se hace cada vez menos necesario el trabajo para producir lo que necesitamos para vivir y más gente se suma inevitablemente al sector del desempleo. Por ejemplo cada vez hay menos cajeros/as en el tren, metro, super, menos operarios en las fábricas o el campo. El desempleo es algo que el sistema competitivo no puede solventar y que para los gobiernos -sometidos a tremendas presiones y grandes intereses- es extremadamente difícil de solucionar.
Con esta visión en mente, Bernard Lietaer nos propone a las personas de a pié generar sistemas económicos complementarios -con herramientas como la moneda social- en los que todas las personas tienen un papel, una importancia para los demás y la moneda circulante sea siempre suficiente y respaldada por el compromiso mutuo de las personas de aportar algo a los demás y de generar intercambios justos.
Como sugiere Lietaer, el dinero no es riqueza, no tiene por qué tratarse necesariamente como un activo. Ante todo el dinero es un acuerdo de intercambio.
Algunos ya estamos manos a la obra (
Tienes que estar registrado para ver este contenido
)