Los analistas más fríos dicen que esto huele cada vez peor
LOS ANALISTAS MÁS FRÍOS DICEN QUE ESTO HUELE CADA VEZ PEOR, PERO LA BOLSA SE DEJA MECER POR LAS OLAS
Moisés Romero - Sábado, 12 de Septiembre
Dicen los mejores analistas que las valoraciones alcanzadas son insostenibles en la coyuntura económica actual y muy ambiciosas respecto al futuro, porque los multiplicadores apuestan por subidas promedio de los beneficios superiores al 25% para el año que viene. Añaden que en la economía financiera mundial se ha detectado, además, un auge sin precedentes de las emisiones de bonos y de las ampliaciones de capital, un fenómeno del que advertíamos a finales de junio pasado y remarcamos ayer desde lacartadelabolsa. Esta esa época en el 2020 de la que yo le hablo por emitir bonos, acciones y toda clase de títulos, convertibles o no en acciones, compiten directamente con las emisiones del Estado. Las realidad es que aquí coloca género hasta el Tato y, lo que es más importante, todo se coloca. El dinero sale debajo de las piedras harto de estar navegando en aguas de tipos 0. Este puede ser el gran error del ciclo en que nos encontramos: la impaciencia, porque es seguro, así ha sucedido antes, que algunos emisores no podrán asumir sus compromisos. Algo así como las promesas de los políticos, que casi siempre se incumplen en su mayoría. La hambruna, el ansia desmedida por los bonos puede traer luego mucho lodazal.
El 22 de junio escribíamos en lacartasdelabolsa:
“Hay valores líderes del mercado necesitados de liquidez, lo mismo que un importante número de cajas de ahorro. Los responsables de estas compañías aguardan pacientemente un mayor calentón de la Bolsa para acometer importantes ampliaciones de capital. O sea, lo de siempre: se sale a Bolsa y se capta dinero de inversores y ahorradores cuando el mercado se populariza y se coge las de Villadiego cuando pintan bastos. Las constructoras son las más necesitadas de fondos, según el analista “aunque reconozco que los bancos cotizados españoles también se enfrentan a dificultades similares, si bien se considera que tienen más flexibilidad como consecuencia de su menor exposición al negocio inmobiliario (los bancos tienen una exposición inmobiliaria un 23 por ciento inferior a la de las cajas).
“Los bancos podrían ser capaces de lidiar con la actual situación sin ayuda del gobierno a través de: aumentos de provisiones, venta de activos, recorte de dividendos y ampliaciones de capital, decían hace unas semanas los analistas de Credit Suisse. Además, el Banco de España va a flexibilizar las normas contables para que la dura travesía de la Crisis sea más llevadera, pero hay otras firmas de Bolsa que consideran justamente lo contrario”, añade.
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Ayer añadíamos que “En lo que va de año las empresas cotizadas en las Bolsas europeas (se trata de una esa época en el 2020 de la que yo le hablo) han recaudado más de 100.000 millones de euros a través de la fórmula, vieja como la Bolsa misma, de las ampliaciones de capital. De esta cantidad, 11.000 millones corresponden a la Bolsa española (Gas Natural, Santander, Jazztel, Abengoa, BBVA, Banco Popular...) Es cierto que la Bolsa se ideó, entre otras cosas, para esto, pero no es menos cierto que en tiempos de hambruna colectiva como el actual, cuando los tipos están a nivel cero y los inversores no perciben nada por su ahorro, muchas empresas abordan a los inversores con promesas y proyecciones que no podrán cumplir nunca. O sea, después de las ampliaciones de capital, los que han elegido bien verán cómo sus inversiones rentan mucho y otros, los que han elegido mal o se han dejado llevar por la ambición, se quedarán cacareando y sin pluma. No es la primera vez que sucede esto. En los años 80 ya lo vimos. Generalmente el fenómeno coincide, como ahora, con restricciones crediticias generales e incipientes tendencias a la recuperación de los índices. Un asunto importante: este movimientos es extensible a los bonos convertibles, que en las últimas semanas también hemos visto crecer como setas en otoño”, dice el director de renta variable de una gestora de fondos.
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Hay observadores que siguen la misma línea. Leamos: Durante las últimas semanas estamos viendo un proceso preocupante que podría indicar que las compañías están viendo el principio del fin del impresionante rally vivido desde marzo. Y es que grandes corporaciones se están apresurando a ampliar capital, en un movimiento global que va desde los Estados Unidos, pasando por Hong Kong, Europa y grandes ofertas de venta en países emergentes como Brasil y China.
Además, otra señal preocupante es el aumento de las ventas de insiders a un ritmo realmente elevado. Ben Silverman, director de la firma de investigación InsiderScore, comenta que este es el periodo más bajista que se ha visto para el sentimiento del insider desde el segundo trimestre de 2007. Silverman dice que aunque el ratio de ventas de acciones a compras a caído desde los máximos de agosto, se mantiene en un nivel muy alto desde un punto de vista histórico.
En este sentido, y de acuerdo a Charles Biderman, consejero delegado de TrimTabs, la media del ratio de ventas a compras en agosto se situó en 31, con 6.300 millones de dólares en el lado vendedor y tan solo 210 millones en el comprador. A destacar que en la última semana de agosto este ratio se disparó a 61,8 veces. Para poner en perspectiva estos números, citar que en noviembre de 2008, justo antes del pánico de mercado, este número se elevó hasta 24.
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Más sal y pimienta
Otro recuerdo más, del 20 de julio:
Las compañías europeas han captado 256.378 millones de euros en lo que va de año, un 30,06% más que todo lo colocado en 2008. Nunca en la historia habían captado tanto dinero en el mercado de bonos. En seis meses han emitido más deuda que en su año récord. En total, el importe asciende a 256.378 millones de euros, un 30,06% más que todo el ejercicio pasado y un 49,42% más que la media anual desde 2000, según datos de Dealogic a 17 de junio. Los expertos advierten de tres asuntos de especial relevancia. Uno, que existe temor a que en cualquier momento se reproduzcan los episodios de tensión de liquidez en los mercados, como ha sucedido en los dos últimos años. Dos, que en cualquier momento estalle un escándalo y que una empresa (o un país ¿por qué no?) decida retrat los pagos de sus emisiones, es decir, no hacer frente a sus compromisos, como ya se vio en ciclos adversos anteriores en determinados países de Latinoamérica. Y tres, que los tipos de interés inicien un movimiento al alza, bien porque la inflación aprieta, bien porque los Gobiernos adopten medidas de reversión de liquidez. Por eso, el crash de los bonos corporativos es una hipótesis que manejan los grandes gestores de fondos pese a que muchas gestoras comercializan en los últimos meses, precisamente, fondos constituidos por bonos corporativos.
Hay advertencias muy serias en esta dirección. Hasta un 29% de las empresas europeas con calificación de bono cochambre (speculative-grade) podría dejar de atender sus pagos de deuda (default) hasta finales de 2010, según S&P. “Con el deterioro económico, los pobres resultados empresariales y la restricción en el acceso a la liquidez para las empresas más vulnerables del Europa Occidental, creemos que la aceleración en los impagos de deuda continuará posiblemente hasta 2010”, dicen los analistas de la agencia de calificación. “Creemos que las compras apalancadas (debt-financed leveraged buyout transactions) serán una de las causas de este incremento”. Así, entre 90 y 112 compañías europeas entrarán en default en 2009, entre el 11,7 y el 14,7% del total. Para 2010, las cifras podrían ser similares.)
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