Gentrificación inversa: centros que suben de precio pero se degradan socialmente
El fenómeno lleva años gestándose, pero la pandemia lo aceleró: centros de ciudades pequeñas y medianas que pierden población autóctona y ganan inquilinos con menos recursos, mientras los alquileres no bajan. ¿Degradación o turistificación? El debate enfrenta a quienes ven lumpenización y a quienes señalan que los precios siguen siendo prohibitivos.
El concepto que incomoda
La gentrificación clásica (llegada de clases altas que expulsan a las bajas) tiene su reverso: cuando los centros urbanos se llenan de población con menos poder adquisitivo, a menudo inmigrante, y el comercio local cambia de manos. El término «gentrificación inversa» o «lumpenización» describe ese proceso. Un mensaje de 1993 en El País ya alertaba de la degradación urbanística de los centros, pero el factor social se ha agudizado en la última década.
De Chueca a Alicante: ciclos que se repiten
Ejemplos históricos ilustran cómo barrios antaño marginales se revalorizaron. La plaza de Chueca en Madrid pasó de ser un «minibanlieu» con tráfico de drogas en los 80 a un distrito de moda donde hoy se pagan 1.000 euros por minúsculos pisos. En Alicante, la plaza de Correos vivió un proceso similar: primero ocupada por prostitución y venta de drogas, luego «limpiada» y gentrificada. El ciclo sugiere que la degradación actual en ciudades medianas podría ser la antesala de una futura gentrificación… o no.
Inmigración, salarios y vivienda: el nudo gordiano
El vínculo entre inmigración y degradación es el punto más espinoso. Quienes defienden la tesis de la lumpenización argumentan que la llegada masiva de inmigrantes –muchos en situación precaria– empuja a los antiguos residentes a las afueras, porque los alquileres se encarecen al compartir piso entre varios trabajadores. Al mismo tiempo, ese mismo colectivo es acusado de «reventar salarios» al aceptar condiciones laborales peores. Desde la otra orilla se replica que el problema no es la inmigración, sino la turistificación y la falta de vivienda pública.
La paradoja de los precios
En Madrid centro, por ejemplo, el precio del metro cuadrado no ha dejado de subir. Difícilmente puede hablarse de degradación cuando los alquileres están por las nubes. Pero en ciudades como Cuenca, Ávila o Segovia, el centro histórico sí ha visto cómo los comercios de toda la vida son sustituidos por negocios regentados por inmigrantes, y cómo la presencia de personas en situación de calle o con comportamientos incívicos aumenta. ¿Es degradación o simplemente un cambio demográfico?
Conclusión: una pregunta abierta
El fenómeno de la gentrificación inversa carece todavía de estudios concluyentes. Lo que parece claro es que los centros urbanos están experimentando una transformación que no encaja en los relatos habituales. Mientras unos hablan de lumpenización y otros de turistificación selectiva, los datos disponibles apuntan a que la crisis de la vivienda y la precariedad laboral son el sustrato común. ¿Hacia dónde irán las ciudades españolas?