¿Importa el género del eutanasiado? El sesgo mediático a examen
Cuando una joven de 27 años anuncia su eutanasia en redes y los medios convierten su caso en trending topic, la pregunta incómoda es inevitable: ¿habría la misma cobertura si el protagonista fuera un hombre? Los datos del INE son tozudos: tres de cada cuatro suicidios en España son masculinos, y sin embargo el silencio mediático sobre sus historias es casi absoluto. La hipótesis del sesgo de género no es nueva, pero el caso de Noelia la ha puesto de nuevo sobre la mesa.
El peso de los datos
Según la Estadística de Defunciones según la Causa de Muerte del INE, los hombres representan consistentemente alrededor del 75% de los suicidios en España, triplicando la tasa femenina. Sin embargo, la atención pública sobre casos individuales de varones es mínima. La excepción histórica de Ramón Sampedro, cuyo caso inspiró una película, se produjo en un contexto social y mediático muy diferente, antes de la consolidación de la agenda de la eutanasia. Hoy, como se apunta en el análisis, "nadie se enteraría de la existencia de Ramón".
¿Cobertura o politización?
El debate no se limita al género. Un sector del análisis señala que el revuelo en torno a Noelia obedece a una confluencia de factores: juventud, feminidad, y una estrategia política que utiliza el caso para impulsar la agenda de la eutanasia, con grupos mediáticos e ideológicos aprovechando para hacer propaganda. Otros argumentan que la reacción sería la misma ante cualquier joven que anunciara su muerte, pero el contraste con la indiferencia hacia los hombres que se suicidan a diario refuerza la tesis del doble rasero.
Lo que no explica el género
Sin embargo, no todo es blanco o negro. Algunos apuntan a que la visibilidad del caso también se debe al formato: una chica joven, fotogénica, que anuncia su muerte en Instagram con un mensaje que apela a la empatía. Un hombre en circunstancias similares probablemente no generaría el mismo morbo, pero quizá tampoco la misma compasión. La realidad es que los datos de suicidio masculino son ignorados sistemáticamente, mientras que un caso atípico acapara toda la atención.
La pregunta sigue abierta: ¿es la cobertura selectiva un reflejo de una sociedad que valora más la vida de las mujeres jóvenes que la de los hombres anónimos? Los números están ahí, pero la respuesta no es cómoda.
Debates relacionados en el foro