La moción de censura a Von der Leyen: un brindis al sol con las vacaciones de por medio
El intento de tumbar a Ursula von der Leyen con una moción de censura ha vuelto a poner sobre la mesa las matemáticas de la política europea. Los números, esta vez, no salen. Y el calendario juega en contra: la mayoría de los eurodiputados está de vacaciones, lo que convierte cualquier votación en una lotería.
Las cuentas que no salen
La moción, que algunos recibieron con el entusiasmo del que ve la luz al final del túnel, se enfrenta a una realidad tozuda: los grupos mayoritarios, el Partido Popular Europeo y los Socialdemócratas, ya han dejado claro su voto en contra. Sin ellos, las cuentas requieren sumar a los liberales de Macron y a otros aliados. Y esa suma, visto lo visto, tiene más de deseo que de certeza.
El escepticismo y la anécdota
No todo es optimismo: hay quien sostiene que, aunque la moción saliera adelante, el sustituto sería "igual o peor" y haría lo mismo. Una reflexión que quita hierro a la épica del momento. Y entre tanto, el error ortográfico "Von Der Charen" se ha convertido en un pequeño meme, alabado incluso por su estilo cercano al de Federico Jiménez Losantos. Ironías de una semana en la que la política europea parece un guion de sainete.
La pregunta queda en el aire: ¿se votará alguna vez la moción? Las cuentas dicen que no, pero la política, a veces, se ríe de las cuentas.