Agua con gas en casa: ¿el sifón de toda la vida o un kit carísimo?
Un consumidor se pregunta cómo pasar de un vaso de agua mineral a uno con gas. La respuesta rápida la tienen las cocinas de media España: una botella de sifón de 1,5 litros cuesta menos de 2 euros, frente a los 25 céntimos de una botella de agua sin gas. Pero hay quien prefiere métodos más artesanales o modernos.
El sifón clásico, la opción más rentable
El sistema más extendido y barato es el sifón de toda la vida: una botella de vidrio o acero que se carga con un cartucho de CO2. En cualquier supermercado se encuentra por menos de dos euros. Frente a esta opción, los kits domésticos para carbonatar con cartuchos desechables resultan "carísimos", según quién los ha probado. El diferencial de precio es tan abultado que uno se pregunta si la comodidad lo justifica.
Agua con gas natural y técnicas de otros tiempos
También hay quien prefiere ir a la fuente: en manantiales como el de Portugos se recoge agua ferruginosa con gas natural gratis. Y en Rumanía existían quioscos con máquinas que llenaban las botellas de sifón al instante por 5 o 10 céntimos, y permitían añadir jarabes para hacer refrescos caseros. Esa cultura desapareció, pero el sifón de toda la vida sigue cumpliendo.
Con el precio del agua embotellada sin gas en 25 céntimos, pagar ocho veces más por el sifón con gas puede parecer un lujo. Pero para quienes toman agua con gas a diario, el coste sigue siendo ridículo comparado con el de un refresco de marca. La cuestión es si merece la pena complicarse con kits cuando el sifón de toda la vida ya lo hace todo.
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