El número dos de la Policía, detenido por acoso: el sueldo de 4.000 euros netos que perdió
¿Cómo es posible que el Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, con un salario de 4.000 euros netos mensuales en 14 pagas, termine esposado y apartado del cargo por acosar a una subordinada? El caso ha reventado los telediarios y las redes, pero los detalles que han salido a la luz desde dentro del cuerpo dibujan un retrato incómodo: un alto mando que suplicaba sexo a una empleada, una institución que mira hacia otro lado y un historial de protecciones que huelen a casta.
El sueldo del escándalo: 4.000 euros al mes durante 14 pagas
Según las informaciones que han circulado, el DAO percibía unos 4.000 euros netos por 14 pagas, lo que suma unos 56.000 euros anuales. Un salario que, en el contexto de la función pública, no es desorbitado pero sí suficiente para vivir desahogado. La pregunta que flota es: ¿qué lleva a alguien con ese sueldo y ese puesto a arriesgarlo todo por una conducta que cualquier manual de recursos humanos prohibiría? Los mensajes del caso, que han sido filtrados, muestran a un hombre suplicando hacer el amor a una mujer que, según versiones, era su secretaria o una subordinada directa.
La teoría de la trampa y el encubrimiento
Una corriente de análisis sostiene que podría tratarse de una trampa de miel orquestada por los servicios secretos. La idea: una mujer atractiva se acerca al mando, extrae información y, cuando lo tiene enganchado, corta el afecto y graba su reacción desesperada. Sin embargo, la versión más extendida es la de un patrón de acoso reiterado, con el agravante de que el DAO habría utilizado su posición para exigir favores sexuales. El hecho de que el detenido fuera esposado y puesto a disposición judicial sugiere que la denuncia tenía entidad suficiente.
Pero lo que más mosquea es el contraste con otros casos. Mientras este DAO ha sido cesado o forzado a dimitir —los detalles sobre su salida exacta aún son confusos—, otros altos cargos con denuncias similares han sido protegidos y recolocados en destinos en el extranjero. Se menciona el nombre de Paco Salazar, un agente que, según se ha dicho, fue ascendido y enviado fuera tras una acusación de violencia de género. La sensación de doble vara de medir es palpable.
¿Asco de país o caso aislado?
El hilo que ha difundido estos detalles está cargado de indignación. Frases como «qué asco de país» se repiten, pero también hay quien defiende que cualquier persona, en un momento de debilidad, puede cometer errores. La realidad es que el caso ha vuelto a poner el foco en la cultura interna de los cuerpos de seguridad, donde el poder y la impunidad parecen ir de la mano. Mientras tanto, el DAO —cuyo nombre no ha trascendido oficialmente a los medios— espera el juicio. Y su sueldo de 4.000 euros netos, de momento, lo ha perdido.