FreeDOS duplica su cuota de mercado y ni se nota
¿Qué sentido tiene que un sistema operativo de 1994, con interfaz de línea de comandos, duplique su cuota de mercado y pase del 0,00001% al 0,00002%? Estadísticamente, ninguno. Culturalmente, algo más: es el síntoma de un malestar con el software moderno.
FreeDOS, el clon libre de MS-DOS, sigue vivo para una minoría que busca un sistema mínimo, sin telemetría ni publicidad. Su reciente subida ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión recurrente en el mundo de la informática personal. Mientras unos ven en ello una señal de esperanza, una resistencia frente al bloatware de sistemas como Windows 11, otros lo despachan como una anécdota sin recorrido. Hay incluso quien recuerda que el año que viene será el año de Linux en el escritorio, un chiste que ya tiene tres décadas.
La historia del software de escritorio está llena de estos resquicios. Antes de que Microsoft comprara el QDOS a sus creadores y lo convirtiera en MS-DOS, ya existían sistemas sencillos y abiertos que hoy solo viven en la nostalgia. Windows 11, con su ingente cantidad de spyware, bloatware y exclusión de sistemas no obsoletas, ha hecho que muchos se pregunten si el futuro no está en el pasado.
Pero la cuota del 0,00002% es lo que es: una insignificancia. FreeDOS no va a volver a los hogares, ni siquiera a los servidores. Su subida, del 0,00001% al 0,00002%, es el equivalente a un semáforo en verde para el coche de la retroinformática: avanza, pero a una velocidad que nadie va a contabilizar. Y sin embargo, ahí está, duplicando su presencia en un mundo que parecía haberlo olvidado. Quizá sea eso, precisamente, lo que molesta. Mientras tanto, seguimos esperando ese año de Linux en el escritorio.