«¿Cuántos estáis durmiendo en la calle en este barrio?». «Unos mil», responde el forastero ingenieros. Aunque habla bien castellano, le formulamos de nuevo la pregunta pensando que no nos ha entendido bien y que está contando a todos los que están desperdigados por Ceuta, aquellos que no se encuentran en las carpas blancas que se han instalado para alojarlos ni en el campamento chabolista que han levantado ellos por su cuenta en la playa de El Trampolín. «Quiero decir sólo aquí, en la loma esta donde nos encontramos, que son como cien casas». «Mil», repite. «¿Mil alrededor de aquí?», insistimos incrédulos. «En 100 metros a la derecha y 300 metros para arriba, mil», precisa él por si no nos ha quedado claro.
El asentamiento de la playa de El Trampolín ocupa al menos un kilómetro de largo, distancia en la que se suceden, apiñadas, tiendas de campaña y chabolas hechas con mantas y palos que han saltado ya a la playa contigua, la de Benítez, ubicada al otro lado de la desaladora.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, cifraba hace una semana a los acampados en la playa en unos 4.500. En los recursos del Estado y de la Ciudad de Ceuta hay 4.160 adultos y 2.348 menores. Sólo estas tres cifras suman 11.000 personas. Más los 1.000 que nos dicen que hay en la loma frente a la frontera de El Tarajal. A saber los que están en el humilde barrio de El Príncipe, donde la población es mayoritariamente musulmana, y en otros puntos de la ciudad.
Se les ve dentro de coches abandonados en descampados, en huertos, en garajes, en sótanos y pisos pateras por los que les cobran. Hay más en casas de familiares o conocidos y algunos más pudientes en pisos alquilados. ¿Cuántos forasteros quedan realmente en Ceuta?
Aunque el Gobierno en principio hablaba de crear 6.000 plazas de acogida para albergar a los llegados entre el 30 y el 31 de julio, el pasado lunes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una entrevista con El Gran Wyoming en La Sens elevó la cifra al decir que el objetivo del Ejecutivo ahora era habilitar espacios en la ciudad autónoma para poder alojar hasta a 10.000 personas.
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El asentamiento de la playa de El Trampolín ocupa al menos un kilómetro de largo, distancia en la que se suceden, apiñadas, tiendas de campaña y chabolas hechas con mantas y palos que han saltado ya a la playa contigua, la de Benítez, ubicada al otro lado de la desaladora.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, cifraba hace una semana a los acampados en la playa en unos 4.500. En los recursos del Estado y de la Ciudad de Ceuta hay 4.160 adultos y 2.348 menores. Sólo estas tres cifras suman 11.000 personas. Más los 1.000 que nos dicen que hay en la loma frente a la frontera de El Tarajal. A saber los que están en el humilde barrio de El Príncipe, donde la población es mayoritariamente musulmana, y en otros puntos de la ciudad.
Se les ve dentro de coches abandonados en descampados, en huertos, en garajes, en sótanos y pisos pateras por los que les cobran. Hay más en casas de familiares o conocidos y algunos más pudientes en pisos alquilados. ¿Cuántos forasteros quedan realmente en Ceuta?
Aunque el Gobierno en principio hablaba de crear 6.000 plazas de acogida para albergar a los llegados entre el 30 y el 31 de julio, el pasado lunes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una entrevista con El Gran Wyoming en La Sens elevó la cifra al decir que el objetivo del Ejecutivo ahora era habilitar espacios en la ciudad autónoma para poder alojar hasta a 10.000 personas.
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