¿Está la burbuja inmobiliaria a punto de estallar?
En plena escalada de precios, un grupo de ciudadanos anónimos decidió pasar de la queja digital a la acción callejera. Su objetivo: pinchar la burbuja antes de que el euríbor acabara con todo. La idea era sencilla: usar los mismos portales de anuncios de vivienda para colar mensajes de advertencia, y pegar carteles en farolas y escaparates de inmobiliarias. No pedían ayudas al gobierno (lo daban por imposible). Apostaban por una corrección brusca: "como en cualquier fiesta, ahora viene la resaca", resumían.
Anuncios falsos con mensaje real
En segundamano, un anuncio ofrecía un ático de 70 m2 más terraza por 15 millones de pesetas (90.000 €). Pero el texto no era para vender: "No compres por más, la Burbuja va a ESTALLAR". Otro simulaba un piso-timo de 30 m2 sin luz natural por 50 millones. La estrategia funcionó: uno de estos anuncios acumuló 500 visitas en tres días y generó decenas de correos y llamadas de personas que ni siquiera habían oído hablar de la burbuja. Algunos creyeron que era una oferta real; otros pidieron más información sobre la crisis que se avecinaba.
Las inmobiliarias reaccionaron con malas formas. Varios participantes denunciaron recibir correos amenazantes: "me comprara una pistola que me iba a hacer falta". Lejos de amedrentarse, la respuesta fue redoblar la apuesta: más anuncios, más carteles, y la idea de tachar los precios de los anuncios colgados en la calle para poner la mitad. "Vamos a reventarles los cojones", escribió uno.
El Banco de España ya avisaba, pero nadie escuchaba
La campaña se apoyaba en un dato que el Banco de España llevaba meses advirtiendo sin éxito: si el euríbor subía del 3% al 5%, una hipoteca de 200.000 € a 30 años requeriría extender el plazo a 70 años para mantener la misma cuota. "Si no tienes un colchón del 30-40% de tu cuota actual, mejor no te metas", calculaban.
¿Sirvió de algo?
No hay un medidor de impacto para este tipo de guerrilla informativa. Lo cierto es que la burbuja terminó estallando, pero no por los carteles. Años después, los precios cayeron, los desahucios se multiplicaron y el euríbor se fue por encima del 5%. Quienes compraron en 2005-2007 lo saben bien. Y los que pegaron octavillas aquel verano... bueno, al menos se lo pasaron bien con las amenazas.
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