Hay un nuevo fenómeno con las mujeres casadas y la falta de sesso

Ilustración editorial de una pareja distanciada en un salón con documentos de divorcio e hipoteca sobre la mesa

Matrimonio sin sexo: cuando el deseo se mide en euros​

La falta de relaciones sexuales dentro de la pareja estable ha dejado de ser una anécdota de sobremesa para convertirse en un problema de balance. Quien lo plantea lo hace con cifras delante —hipoteca a medias, hijos pequeños, penalización patrimonial por separarse— y con una conclusión que se repite: cuando el deseo se apaga, el contrato sigue vivo por motivos que no tienen nada de románticos. Conviene matizarlo de entrada. No existe una estadística oficial que mida el fenómeno. Existen relatos, y son muchos.

De dos veces al día a una vez al mes: la curva que describen quienes lo viven​

El patrón dominante no habla de sexo cero, sino de caída. Un caso se cuenta con pelos y señales: cinco años de noviazgo con la pareja de la universidad, con dos encuentros diarios durante los dos primeros años y uno al mes en el último. La moraleja que se extrae es siempre la misma: la pasión dura un año largo o dos, después puede quedar una buena relación, pero la parte física se va apagando hasta convertirse en algo esporádico.

Otro testimonio, tras cinco años de convivencia, describe el paso de la normalidad a encuentros cada vez más espaciados y con menos ganas. Y enfrente aparece el contraste: una pareja que lleva 20 años junta y tres hijos mantiene relaciones de forma habitual. Otro participante, en cambio, lo atribuye a la suerte.

A partir de ahí, la discrepancia. Hay quien sostiene que existe un componente biológico que empuja al cambio de pareja periódicamente, y hay quien responde que en generaciones anteriores, con bodas a los veinte años, la frecuencia era mayor y más estable que ahora. Ninguna de las dos tesis se puede verificar con lo que hay encima de la mesa.

¿Por qué muchos hombres casados aguantan la falta de sexo?​

Porque el coste de irse se percibe mayor que el de quedarse. Ese es el eje de la parte económica del asunto: hay que pagar la hipoteca o el alquiler, y hacerlo en solitario no se contempla. Si hay criaturas de por medio, la cifra se multiplica, máxime si hay que afrontar el préstamo en solitario.

La resistencia no es solo monetaria. La separación se describe como una ruina para quien sale de casa, con pensiones y custodia en juego, y con un punto de partida que muchos consideran ya desequilibrado. De ahí una frase que se lanza en el hilo: mejor mudarse debajo de un puente que sostener el statu quo.

La alternativa que se lanza en voz alta es la ruptura sin más, o buscar fuera lo que falta dentro. La objeción que recibe casi siempre es la misma: los hijos.

El divorcio como palanca: custodia, pensión y denuncia​

Una parte de los relatos afirma que la amenaza de divorcio funciona como instrumento de poder dentro del matrimonio, y añade que las denuncias por violencia de género operan también como elemento de presión. Se llega a describir un caso de maltrato físico en el que, según ese relato, era el hombre quien acababa detenido. Son experiencias personales o percepciones, sin datos que las respalden.

En paralelo se cita un asunto jurídico que, según lo que se cuenta, se habría tratado en televisión: que dentro del matrimonio, sin consentimiento, la relación sexual puede ser denunciable. La lectura que se hace es que a partir de ahí las cosas irán por otro camino.
El debate sobre el sexo en el matrimonio: «No, no es la solución: Repito no puedes obligar a una persona a hacer cosas que no quiere, porque al final le va a coger más manía al asunto.» — un forero de burbuja.info

Un contrato con cláusula sexual: dos veces por semana hasta los 55​

La propuesta más llamativa es la del contrato prematrimonial con deberes explícitos: un mínimo de dos relaciones semanales hasta los 55 años, con penalizaciones económicas si no se cumplen. Se lanza como idea y la respuesta no se hace esperar.

El rechazo se formula rápido: no se puede obligar a nadie a hacer lo que no quiere, y forzarlo solo genera más rechazo hacia el otro. Lo que se sugiere entonces es lo contrario, buscarse la vida fuera o aceptar que la relación ha cambiado de naturaleza. Nadie pone encima de la mesa una fórmula que encaje a la vez en las dos partes del contrato.

¿Es el matrimonio el peor negocio posible para un hombre?​

Así lo resume un participante, que lo califica como una operación ruinosa y calcula que en la mayoría de los casos sale mal. La acusación de fondo no es sexual, es contable: se entra buscando una vida en común y se acaba financiando una estructura de la que no se puede salir sin coste. Frente a eso, la defensa de la institución se apoya en casos concretos que funcionan, sin más argumento que su propia existencia.

La contra que se plantea es que el problema no es el matrimonio, sino con quién se firma.

Qué puede pasar cuando el deseo se convierte en cláusula​

Si algo anticipa esta conversación es un desplazamiento de fondo: el deseo deja de tratarse como intimidad y empieza a tratarse como cláusula, con abogados al fondo del pasillo. Es una predicción con reservas, porque las cifras que se manejan son relatos y no estadísticas, y porque cada caso que se cuenta acaba de forma distinta — desde el matrimonio de veinte años que sigue funcionando hasta el que se plantea dormir bajo un puente. Lo único común es el marco: cada vez se habla menos de querer y más de lo que cuesta irse.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Hay que pagar la hipoteca o el alquiler. Prueba a hacerlo solo. Por eso se junta hoy el personal. Y por eso la mayoría de los hombres aguantan lo indecible máxime si hay criaturas de por medio.»
— 11kjuan · Coste económico de separarse
«sinceramente la pasión dura un año largo o dos, después puede quedar una buena relación, pero sexualmente las relaciones se van acabando, además que la mayoría de las mujeres no suelen tener las mismas necesidades que los hombres»
— polnet · Desgaste del deseo en pareja
«No, no es la solución: Repito no puedes obligar a una persona a hacer cosas que no quiere, porque al final le va a coger más manía al asunto.»
— El Mercader · Límites de imponer relaciones
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El problema es económico y legal40%
El deseo decae y toca pactar o irse35%
Queja sin base estadística alguna25%
📌 DATOS
Un relato cifra «cada día 2 veces» durante los dos primeros años de noviazgo y «1 vez al mes» en el último
Otro relato asegura mantener relaciones habituales tras 20 años juntos y 3 hijos
Se propone un contrato prematrimonial con un mínimo de dos relaciones por semana hasta los 55 años
Un tercer relato describe cinco años de convivencia antes de que los encuentros quedaran en algo esporádico
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose de por qué muchos hombres calculan que separarse cuesta más que aguantar: hipoteca, custodia y pensión en la misma frase
✓El caso concreto del matrimonio que sigue funcionando tras dos décadas y tres hijos, frente a los que describen caídas a un encuentro mensual
✓La propuesta de cláusula sexual con penalizaciones y los contraargumentos que la desmontan sin necesidad de jurisprudencia
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Descargo de responsabilidad: Este artículo recoge afirmaciones, percepciones y experiencias expuestas en un debate público y no constituye asesoramiento legal, psicológico ni de pareja.
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