Helen Mirren: ¿está operada o simplemente envejece mejor?
La 1 emitió estos días una película de Helen Mirren y el efecto fue el previsible: media audiencia buscando fotos de la actriz de joven. Ahí llegó la sorpresa. La mujer que hoy se sostiene como un canon de elegancia era, con treinta años, una actriz más. Ni fea ni deslumbrante. Una cara del montón. Y cuando alguien mejora con el tiempo en un oficio que premia la juventud, la duda se abre sola: ¿está operada, es genética o son hábitos?
De Corazones en fuga a Excalibur: qué muestran las fotos
El material de partida existe y está fechado. En Corazones en fuga (Age of Consent, 1969) interpreta a la musa de un pintor en una isla. En 2010: Odisea Dos, la secuela de 2001 con Roy Scheider, aparece como científica rusa con treinta y tantos. El veredicto se parte en dos: hay quien sostiene que siempre hubo físico y quien responde que no destacaba, y que fue el tiempo, no el punto de partida, lo que la colocó donde está.
Lo que ninguna foto puede demostrar
Sobre si Helen Mirren está operada no hay acta, ni comunicado, ni declaración. Sin una palabra de la interesada, la única prueba es la comparación de imágenes, y comparar imágenes es una opinión con fotorretoque. Nadie ha acreditado nada. Nadie ha desmentido nada.
Se añade incluso material de primera mano: el recuerdo de haberla visto en una recepción en la Casa Blanca en los años ochenta, ya con una presencia que no cuadraba con sus primeras películas. Y aparece, en un tono mucho más serio, la agresión sexual que sufrió en su juventud, episodio que ella misma ha relatado y que no debería servir de munición de sobremesa.
La pregunta no se va a resolver: se va a reciclar. Dentro de unos años, otra emisión, otra actriz, otra ronda de capturas. Lo razonable es apostar a que Mirren seguirá sin contestar. Y a que hará bien.