El complejo de Edipo como insulto: la hija de Sánchez y el 'avión oficial'
En los últimos días, una corriente de la discusión pública ha puesto a la hija de Pedro Sánchez en el punto de mira con un diagnóstico psicológico que no aparece en ningún manual: el "complejo de Edipo ampliado". El término, atribuido a una psicóloga sin nombre, suena más a descalificación que a análisis clínico. La polémica se ha visto además salpicada por una acusación de mayor calado: el supuesto uso de un avión oficial como taxi privado para la hija del presidente.
El trasfondo, como suele ocurrir en estos casos, mezcla la psicología de salón con la lucha política. Hay quien sostiene que el "socialismo mal hecho" se asocia con una figura materna disfuncional, y que el estado actual actúa como una "progenitora enferma" que devora a sus descendientes. Otros replican que semejante lectura no es más que un intento de patologizar al adversario. La cuestión de fondo no es si la hija del presidente tiene un complejo, sino por qué la política española recurre a la seudociencia para golpear al contrincante.
El supuesto avión oficial, por su parte, es una acusación grave que, de confirmarse, sería un escándalo. Hasta ahora, no hay dato que la respalde. Pero el daño ya está hecho: el rumor circula, y en la era de las redes, la repetición basta para que muchos lo den por cierto. La pregunta es si los ataques personales con barniz terapéutico hacen avanzar la política o la reducen a un espectáculo. La psicología, que debería estar al servicio de la salud mental, se ha convertido en un arma más del ring.