La noticia de Tesla está bien, pero lo que está preocupando a los inversores es que ha empezado la primavera, época de presentar el impuesto de la renta y el de sociedades. Esta campaña es además la primera en la que en muchos estados, como el de Texas, se tendrá que tributar por las criptomonedas. Ya empieza la incertidumbre de si lo declaro o no, que pasará si me pillan...
Para el Blockcheiniano del séptimo halving (típico de este hilo), que vive en una cueva, que sólo come lo que ha cazado con sus manos desabrigadas y que intercambia coldwallets con otros tramperos por pieles de castor... ese quizá se salve por ahora. Para la gente normal que tiene una casa, un coche y quizá hasta los descendientes en el colegio, a ese ya le empieza el miedo, porque no le podrán echar mano a los bitcoins, pero si a todo lo demás. Con que aparezca su nombre en algún exchange hacienda friendly (como puede ser Coinbase por su inminente salida a bolsa) ya la tenemos liada.
¿La gente declarará sus criptomonedas o no? Si no lo hacen ¿Los estados tomarán medidas? No olvidemos que muchos de los que han invertido en criptomonedas antes tenían su dinero en mercados regulados, en los que se pagan impuestos por plusvalías y patrimonio. Toda la inversión que se ha ido a criptos ha dejado de pagar esos impuestos.
Para dañar gravemente el valor del bitcoin no es necesario prohibirlo (lo que no surtiría mucho efecto), con iniciar una campaña en la que se relacione a las criptomonedas con la financiación del violencia extremista, el lavado de dinero de cárteles de la droja o el tráfico de niños para rituales satanistas, ya será suficiente para que mucha gente no quiera tener nada que ver con las criptomonedas. El efecto Antonio David.