Stravinski fue un músico muy inquieto, siempre en constante evolución. El estreno de "La consagración de la primavera" fue un estrepitoso y escandaloso fracaso, con abucheos incluídos. El público no estaba preparado para semejante alarde de modernidad por su experimentación en la tonalidad, la métrica, la orquestación o la armonía. Incluso hoy día después de más de 100 años, a mucha gente, como tú, sigue sin "entrarle".
Al igual que Picasso, con quien mantuvo una gran amistad, tiene varias "épocas" estilísticas. La segunda, neoclásica, incluye obras como "Pulcinella", mucho más "fáciles" de escuchar, pero siempre con su sello inconfundible.