Cromos del Mundial: la fiebre adulta que desborda a Panini
A 1,50 euros el sobre, la colección de cromos del Mundial de fútbol se ha convertido en un fenómeno que trasciende a los niños. Las cajas de 50 sobres se venden a 75 euros y se agotan como chicles. La escasez es tal que se están importando sobres desde América porque las fábricas europeas no dan abasto.
¿Por qué hay desabastecimiento?
La demanda ha explotado entre adultos, según testigos presenciales en mercados como el de San Antonio, lleno de coleccionistas de todas las edades. No se trata de un fenómeno orquestado por Panini: los youtubers populares entre el público joven pagan sus propios sobres, sin patrocinio. La fiebre ha llegado incluso a países como Chile, que ni siquiera se clasificó para el torneo.
¿Inversión o nostalgia?
Frente al estereotipo de que los cromos son cosa del pasado, el coleccionismo vive un auge entre adultos que los ven como activo alternativo. Algunos argumentan que los cromos llevan una década revalorizándose, y que el mercado ofrece cada vez más variedad. Otros lo ven como un refugio nostálgico en un mundo digital, aunque dudan de que los jóvenes mantengan la afición más de 15 minutos.
La paradoja está servida: mientras el oro cae un 30% en el mes, los inversores en cartón impreso se frotan las manos. ¿Estamos ante una burbuja o ante un cambio cultural en la forma de coleccionar?