Las monedas de Hércules francesas, sean de 5, 10 o 50 Francos, son bastante mejores que las 100 pesetas españolas: la moneda es más bonita, son más grandes, tiene tiradas generalmente menores, existen más años para coleccionar, la ley es superior (0.900 milésimas)...en general son monedas bastante más apreciadas y reconocidas.
La moneda Hércules creo recordar que se emite por primera vez en 1848 (tipo duro, 25 g. ley 0.900) hasta 1849 en la versión de 5 FF.
Se volvió a reacuñar también como 5 FF, desde 1873 hasta 1876 (si no recuerdo mal), también con las mismas características que en primera emisión.
Ya en el siglo XX, se vuelve a reacuñar en 1965 hasta 1973 con el valor facial de 10 FF -y la misma cantidad de plata: 25 g. Ley 0.900-; siendo los años 1969, 1971,1972 y 1973 son los más escasos y buscados.
De 1974 a 1980 se emiten las monedas de 50 FF. tipo Hércules, que adoptan el diseño de las de 10 FF, pero son algo más grandes (30 g. Ley 0.900). Cuando la mayoría de estados mundiales ya habían adoptado la desaparición de la moneda de plata tras la gran primera crisis del petróleo, Francia emitió unas piezas muy bonitas y llamativas por su tamaño: pero no se crearon para la circulación ordinaria, aunque eran monedas de curso legal, sino como forma de pago a los jubilados franceses, para defender el poder adquisitivo de sus pensiones en momentos de alta tensión inflacionista. Y funcionó muy bien la idea hasta 1980...hasta que la plata alcanzó su máximo histórico y después se desplomó.
En máximos, los poseedores de las monedas tenían unas altas plusvalías, pero tras el desplome posterior de la plata, el facial superó el valor en peso de metal. Luego no funcionó esa propuesta tan bien como se esperaba.
En España se llegó a pagar por estas piezas la suma de 2500 pesetas de 1980; paradójicamente, entonces era más dificil encontrarlas que ahora, ya que muchos jubilados las guardaban como reserva de valor. Las piezas que más valen en la actualidad son las de 1980, ya que sólo se podía adquirirlas mediante la compra de cartera conmemorativa. Tras el vertiginoso aumento del precio de la plata, se dejaron de emitir.
Si alguien puede comprar estas piezas por un precio equivalente por gramo de plata al de las 100 pesetas de Franco, merece mucho más la pena comprar los francos franceses.
No deja de ser curioso que durante el siglo XIX los 5 Francos (equivalentes a las 5 pesetas) contenían 22,5 g. AG, y en 1965 ese mismo contenido en plata pasa a ser del doble de facial, o sea, 10 FF...pero debe tenerse en cuenta de que el franco se depreció por parte del Estado en la proporción 100 a 1 (100 francos viejos por 1 nuevo)...luego en realidad los 5 FF. de 1849 y 1875 equivalían ya a 1000 Francos de 1965. Y que los 10 FF de 1973, que contenían 22,5 g de plata se convierten en 1974 en 50 FF, con 27 g. AG.
Evidentemente, cada vez las monedas tienen más facial y menos gramos de plata por franco. Ese es el efecto pernicioso de la inflación y el dinero fiat, aunque claro es mucho mejor eso que no el dinero de papel.