El pakillo se vende a 4,50 € en Madrid pese al rally de la plata
La plata ha subido un 30% en cuestión de meses, según el cálculo que maneja uno de los participantes. Las monedas de 100 pesetas de Franco, plata de ley 0,800, se siguen ofreciendo a
4,50 € en la plaza Mayor de Madrid, y en algunos puestos a 5 € y a 5,50 €. Otras partidas se cerraron a 4,80 €. Nadie ha movido la etiqueta. La brecha entre el rally del metal y el estancamiento del
pakillo es el eje de un seguimiento de precios que deja a los vendedores con pocas explicaciones que dar.
Cuánto cuesta un pakillo según el canal de venta
El abanico real de precios es más ancho de lo que sugiere cualquier anuncio. En Madrid, las monedas sueltas sin regatear salen a 4,50 €; una partida de 15 piezas prácticamente sin circular se cerró a 4,80 €; y un vendedor ofrecía hasta
1.000 unidades a 4,50 € a quien se llevara el lote entero. En Valencia, las sueltas se pedían a 6 €. Comprar volumen rebaja el precio, y esa ley de mercado no admite patrioterismo numismático.
Al otro lado del mostrador la horquilla se estrella. La plaza Mayor pagaba
3,20 € por moneda; un joyero decía abonar 2,20 €, según el relato de un forero que no descartaba que fuera una primera oferta; algún puesto no pasaba de 2 €. Un operador radicado en Andorra registraba compras a 10,05 € y ventas a 12,15 € por unidad. Entre el suelo de 2,20 € y el techo de 12,15 € no hay un mercado: hay tres que apenas se hablan entre sí.
Por qué la plata sube un 30% y el pakillo no se mueve
La composición explica buena parte del atasco. La moneda de 100 pesetas es plata de ley 0,800, y las fundiciones y los plateros prefieren el 925 para trabajar joyería. Ese detalle, que parece menor, le resta comprador natural. A eso se suma, según sostienen los foreros que siguen el mercado, que el grueso del negocio está en manos del circuito numismático y que la pieza se sigue vendiendo, en la práctica, para fundir.
El contraste con las monedas de 12 euros es demoledor. Según el argumento que se repite en el hilo, aquellas se pueden adquirir todavía a su valor facial, es decir, plata por debajo del precio de mercado, con ley 925 y con el seguro del facial: no deberían venderse por menos de 12 €. Un vendedor ofrecía 200 unidades, de todas las series entre 2002 y 2010, a
13 € cada una cuando el contenido en plata rondaba los 15 €. La cuenta sale sola.
Las variantes de 1967 y 1969 que se pagan a 280 euros
El dinero de verdad no está en el montón. Está en el detalle. La subasta celebrada el
27-10-2010 por la casa Soler y Llach-Martí Hervera, en Barcelona, adjudicó un pakillo de 1967 EBC con el canto desplazado en 190 €, otro de 1969 SC con palo recto en 280 € y un tercero de 1969 SC con palo curvo en 120 €, todos más un 18% de honorarios. El paquillo corriente de 1970, en cambio, podía valer en torno a 12 € y 18 € según estado.
Ahí aparece el filón y también la trampa. Según sostiene un forero, se trucaban monedas a posteriori —habitualmente por orfebres, joyeros y plateros, casi nunca por numismáticos— usando piezas de 1967 para simular las de 1969, que son las que tienen demanda real porque muchos coleccionistas no llegan a las originales por precio.
Del joyero que ofrece 2,20 € al lote de 258 monedas
La oferta dispersa dibuja un mercado sin cámara de compensación. Se anunciaban 5 pakillos por 60 €, doce euros la pieza y el triple de lo que pide la calle en Madrid. Un particular sacaba a la venta un lote de
258 monedas con entrega en Zaragoza, Madrid, Málaga o Barcelona y avisaba de que en Andorra se pagaban casi a 13 €. En paralelo, la plata extranjera circulaba con etiquetas propias: onzas mexicanas Libertad de 1997 a 13 €, la de la balanza de 1979 a 12 €, Cuauhtémoc a 10 €, dólares Peace de 1923 a 10 €, Hércules de 50 francos a 10 €. Los Eagles no bajaban de 17 €.
El manual del comprador que se repite en estos tratos cabe en una línea: «hay que apretar al vendedor y llorarle un poco».
¿Es el pakillo una buena inversión?
Con los datos sobre la mesa, la respuesta depende de qué se entienda por invertir. El metal ha subido y el precio de venta al público no se ha movido de la franja de los cuatro y cinco euros, mientras la compra apenas alcanza los tres. Según los mensajes del hilo, quien acumuló pensando en un pelotazo con la plata descubre que su moneda cotiza por debajo de lo que costó y que el comprador al que aspira, el joyero, paga la mitad de lo que él pagó.
Con la plata en niveles altos y el pakillo clavado en cuatro euros y medio, la pregunta ya no es cuánto vale la moneda, sino quién decide a qué precio se vende. ¿Un mercado, tres mercados o un tenderete con dos precios?