Hay un intento poco honorable de categorizar la afección a la hispanidad desde criterios étnicos entre quienes los ponen como ejes principales y, por tanto, ven como algo indeseable y entorpecedor de su anhelo etnicista.
La Hispanidad no pretende ser una patria carnal sino civilizacional aunque no desprovista de cierto componente genealógico.
Los promotores de vincular excesivamente el Españolismo con ese etnicismo tan ramplón no hacen más que martillear en las cuñas colocadas por los etnoseparatismos. Qué a nadie le quepa duda de que estos últimos son capaces de darle una vuelta de tuerca hasta encontrar la especifidad en la escala que a ellos le interese.
Hay una reacción ahora que va en la línea predicha en aquellos años en que tanto debatíamos este tema.
Se lee cada cosa...
¿España sería España sin catolicismo? Sin ese componente esencial no se pueden entender ciertas expresiones, como por ejemplo "hermandad" cuando tal término sin esa cosmovisión religiosa y luego cultural quedaría confinado a la realidad física y genética, con un ascendente cultural incapaz de superar la endogamia étnica.
Conocemos perfectamente ese marco mental que no es propio de la visión hispanocatólica sobre el ser humano y su vinculación al PADRE. De hecho es contraria al catolicismo y a España sin que importe el orden de los factores, que si para alguno de nosotros pareciera que sí existe ese orden, para los terraplanistas étnico-religiosos tanto quiere decir una cosa como la otra. Ese secuestro cultural que tratan de imponer los que carecen de la complejidad y diversidad de la historia de España está en la raíz de ese escrúpulo, cuando no desafección o rechazo.
Y todo acaba siendo una profía entre besugos que no se detienen en buscar la mejor definición de los conceptos en lucha porque cada cual tiene el suyo y es irrenunciable, aunque ello supongo para un hispano o español, renunciar a la esencia de su tradición e interpretación de la realidad.
Es clave entender el sentido de "pureza" en todos los órdenes que atañen a la materia, nada espiritual por cierto, fuera de la cual el choque es demasiado duro para el idealista irredento. Hacer virtud de la especificidad geográfica que no quedaba muy mano de las decenas de invasiones que han sucedido en Europa, es buscar el heroísmo donde solo hubo casualidad o poco interés por parte de los invasores. Y de ahí sacan estos entes su orgullo, como el beduino que ahora quisiera presentarse como conservador heróico de una riqueza que tardó miles de años en ser reconocida.
Todo apunta al regionalismo "primordial" que depurará si le dejan toda influencia que no reconozca como propia, sea cultural o étnica, y la razonable convergencia que ha ido operando en la historia del mundo y que tiene como resultado la creación de naciones, ya es cuestionada creando rangos de legitimidad según la pureza que sean capaces de presentar ante un tribunal que no estará formado por jueces imparciales sino por los que imponen ese criterio a sabiendas de que juegan en casa...
Son efectos del laicismo ateo y del "kulturalismo" que vive de una inercia religiosa que finalmente detesta.
Mención especial en este contexto merecen nociones como pueblo elegido y de cómo su posición económica y de influencia en todo, les posicionaría con una ventaja "sobrenatural" sobre el resto de pueblecitos tan depurados como insignificantes.
La Hispanidad es también convergencia, agrupación, reconocimiento de la diversidad en medio de una diversidad abierta a esa convergencia sin verse obligada a graves renuncias. Es lo contrario al enrasamiento por debajo del globalismo o a ese neoimperialismo que nunca renunció a su vocación depredadora.