Historiador desmonta el mito de los años del hambre en la España franquista: "La hambruna fue una forma de control social"

Mujeres y niños en la puerta de una vivienda durante la posguerra española, imagen de los años del hambre y la escasez
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

La hambruna como herramienta de control, no como herencia de la guerra El historiador Miguel Ángel del Arco Blanco sostiene en su libro «La hambruna española» (Crítica) que la escasez de la posguerra no fue un castigo inevitable tras la Guerra Civil, sino una hambruna devastadora provocada por las políticas económicas y sociales del franquismo. La tesis central: el hambre se utilizó como forma de control social.

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El historiador que desmonta el mito de los años del hambre en la España franquista: "La hambruna fue una forma de control social"​

Miguel Ángel del Arco Blanco sostiene en su nuevo libro que la hambruna de la posguerra se debió a las negligentes políticas económicas y sociales del régimen y que se utilizó como forma de control

(adjunto visible para usuarios registrados)Dos mujeres jóvenes y unos niños posan en la puerta de su vivienda durante la posguerra.

Se sabe que toda buena mentira necesita su dosis de verdad. El franquismo lo entendió bien. Tanto que, en las primeras décadas de la posguerra, tejió un relato sólido, casi perfecto, construido a base de mitos y verdades a medias. En la memoria popular quedan todavía los años del hambre, esos tiempos entre 1939 y 1951 en los que las cartillas de racionamiento marcaban el día a día, y la dieta de supervivencia se componía de pan y legumbres. Hambre hubo, claro está, pero lo que realmente sufrió España fue una hambruna devastadora provocada por negligencia; silenciada con diestro cuidado y provocada por el propio régimen.

Así lo sostiene el historiador Miguel Ángel del Arco Blanco en La hambruna española (Crítica). En su libro, el académico desmonta lo que él llama "el mito" central de la dictadura: que la escasez de los años 40 fue un castigo inevitable tras la Guerra Civil. Además de historiador, del Arco Blanco es profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Granada. Su trabajo se suele centrar en España en el marco de la Europa de entreguerras, con especial atención a la Guerra Civil, el franquismo y el fascismo. También ha abordado la memoria de las dictaduras, profundizando en el caso del franquismo y poniendo el foco en la represión tanto socioeconómica como cultural.

Esta vez su investigación relata que la hambruna de la posguerra no se trató de una mera consecuencia bélica, sino de un fenómeno causado por las políticas económicas y sociales del franquismo. El alimento, distribuido de manera desigual y controlado desde arriba (una mayor clase social y afinidad con el régimen auguraban algo más de sustento), se convirtió en instrumento político. "Las causas fueron claramente políticas, están vinculadas a la existencia de una dictadura, como ocurrió con otras hambrunas en Europa", explica el autor. Y traza un paralelismo incómodo: "Por ejemplo, el Holdomor ucraniano sucedió bajo una dictadura, y pasó exactamente lo mismo con la hambruna de la guerra civil soviética".

"Lo peor que se puede decir de un gobierno es que ha tenido algo que ver con que su población muera de hambre, con que no pueda asegurar su supervivencia", razona. A partir de ahí entran las estrategias de ocultación y, según el autor, "el régimen de Franco lo ocultó tanto en los años cuarenta como después".

El régimen nunca habló de hambruna, ni utilizó siquiera la expresión "los años del hambre", acuñada después por la memoria popular. Para justificar la escasez desplegó un abanico de mitos que se fueron alternando según las circunstancias: primero, que todo era consecuencia de la guerra civil; después, que el aislamiento internacional impedía el abastecimiento; y finalmente, que la pertinaz sequía era la culpable.

"Son mitos que se van intercambiando a lo largo de los años cuarenta y cincuenta y que ayudan a ocultar lo que sucedió y también a ignorar la parte de responsabilidad del régimen", sostiene el historiador. "Todos tenían parte de verdad. Para que un mito arraigue debe tener conexión con la realidad. No puedes culpar a algo que no existe".

En este caso, la realidad de los españoles era un país atizado por la guerra. Hubo destrucciones, claro está. Fueron devastadoras. Aunque del Arco Blanco mantiene que los daños "no fueron tan grandes ni en industria, ni en transporte, ni en cultura". Pero en otros ámbitos sí, y debe tenerse en cuenta. "La Guerra Civil fue una de las causas de la hambruna, pero no puede justificar todos los años de hambre de la posguerra. La Segunda Guerra Mundial provocó destrucciones mucho mayores y, sin embargo, dos o tres años después esas economías ya habían alcanzado niveles de preguerra", dice del Arco Blanco. Y deja caer la siguiente pregunta: ¿Por qué en España no?

En paralelo, la censura completaba el cerco: estaba prohibido hablar de hambruna en la prensa, e incluso se vetaban las noticias deportivas si coincidían con momentos de carestía para evitar el malestar. Así, unas 200.000 gloria por inanición quedaron enterradas en el silencio y en la deformación de la realidad.

El hambre debilita, el hambre apaliza la sarracena. También asusta. Pero, ante todo, el hambre desmoviliza. "También fue una forma de control social", explica el historiador. Cuando el pan se convierte en preocupación diaria, pensar en política se convierte en lujo.

Franco lo comprendió pronto: "Tuvo a la población derrotada y más humilde, la que menos contaba, controlada y preocupada por cuestiones materiales, apartada de cualquier sueño político. Por otro lado, generó un sistema de corrupción que enriqueció a los afines al régimen". Económicamente fue un desastre, sí; pero desde el punto de vista político, fue todo un éxito.

Contarlo, todavía hoy, no resulta fácil. El silencio sigue, de algún modo, incrustado en cada memoria. "Lo creas o no, el hambre humilla. Me costó mucho entrevistar a la gente", cuenta el autor. "En teoría, nadie pasaba hambre. Te cuentan cómo otros sufrían, pero ellos no. Siempre lo niegan. 'En mi familia no se pasaba hambre', me contaban. Pero al mismo tiempo relataban cómo habían visto a vecinos desenterrar un animal que había perecid por enfermedad para comérselo; o cómo alguien se alimentaba de buitres... eso no se lo inventan".

Aunque huellas siguen habiendo. El autor habla de dos tipos: la biológica y la cultural. "Cuando hay hambruna, la talla baja. Se ha estudiado cómo descendieron las tallas de los varones españoles. Lo sabemos gracias a los datos de la mili, donde se medía a todos los hombres. Por ejemplo, en Madrid, en los años de posguerra, los jóvenes de Chamberí eran 4.5cm más altos que los de Vallecas". Eso, explica, se debe a que los vallecanos sufrieron una hambruna más acentuada en un barrio con condiciones socioeconómicas más desfavorables.

"Luego está la huella cultural. Cuando estalló el elbichito, mi progenitora llenó la despensa. Esa memoria del hambre sigue ahí. Las generaciones mayores tenían prácticas diferentes: llenar la despensa, comprar más de lo necesario, no dejar nada en el plato. Y en la cocina, por supuesto: potaje de hinojo, pan de maíz o algarroba... son recetas nacidas de la necesidad".

Del Arco Blanco encuentra paralelismos entre las hambrunas de entonces y las hambrunas de hoy: "La historia de Gaza es consustancial a la de las hambrunas: siempre se niegan. Porque quien muere, muere en silencio. Quien muere, lo hace en su casa y muchos no fallecen directamente de hambre, sino de enfermedades derivadas. Es difícil contabilizarlas y eso facilita el negacionismo". Por eso, cuando se habla sobre las víctimas de hambre hoy en Gaza, no se tiene en cuenta que el número es mucho, muchísimo más mayor. Las víctimas invisibles son los que mueren por enfermedades que son consecuencia de la desnutrición. "Sabemos que durante una hambruna mueren más personas por enfermedades que por inanición, pero son víctimas que caen en el olvido".

Que la hambruna forme parte de un relato nacional es complicado, "y eso se debe a que, a día de hoy, seguimos divididos por la guerra civil y la concepción del franquismo", cree. "No sé cómo sentará este libro", reflexiona el historiador. No sabe si perdurarán los mitos de la posguerra que él mismo intenta desmontar. Pero la cuestión que le preocupa en especial es el recuerdo de las víctimas de la hambruna: "Mientras tenemos lugares de memoria para reclamar otras violencias, la hambruna queda dispersa, oculta, en silencio".

 

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Yo en su día pregunté a muchos viejos si pasaron hambre en la posguerra, y todos dijeron que NO.
Yo sí he conocido a gente que pasó hambre, o necesidad.

Todos en la zona roja durante la guerra, o después en la zona republicana liberada por los nacionales.

El estado calamitoso de la economía española tiene mucho que ver con el destrozo económico causado por el Frente Popular. En la posguerra tuvo que ver con varios factores:

- La herencia de la guerra.
- La destrucción causada por la guerra.
- Varios años pésimos de cosechas.
- La guerra mundial, que destrozó el comercio.
- El aislamiento internacional de posguerra.

Lo que sorprende es el tono sensacionalista del artículo que pone @Actor Secundario Bob, no sé si por trolear o porque lo piensa. Lo que es pueril es que compare la hambruna de la posguerra con el Holodomor, porque:

- El Holodomor lo causaron los soviéticos.

- Las hambrunas de posguerra tuvieron otras causas.

- El Holodomor o bien se hizo directamente para laminar a parte de la población (exterminio masivo), o bien obedeció a una incompetencia brutal, en cualquier caso fue resultado de la política de la URSS.

- Las hambrunas después de la Guerra Civil no fueron un arma, ni un instrumento de poder, castigo o venganza. A Franco se le puede acusar de muchas cosas pero no de eso.

La responsabilidad que tuvo Franco a lo sumo puede tener que ver con la nefasta política económica de los años de posguerra, con la autarquía y el control de la misma, cosa a la que por otro lado estaba obligado por el aislamiento internacional.

Por otro lado el historiador viene a decir que "vale es normal las hambrunas, pero cómo explican que la Europa de posguerra se recuperara antes que España", pues simple y llanamente porque España quedó aislada del Plan Marshall, y discriminada internacionalmente por décadas. De hecho incluso con el sanbenito de la dictadura, y sin inversiones extranjeras, España tuvo unos niveles de crecimiento tipo los de otros países que sí recibieron grandes inversiones y ayudas, como Alemania o Japón.

Resumen: propaganda que solo incrementa el legado de Franco. Él recibió un país donde la gente sufría de hambre, y dejó uno de los países más prósperos y desarrollados del mundo.
 
Bueno esto viene a corroborar lo que vengo observando hace años. Rara es la persona de izquierdas que puede argumentar o desarrollar sus propias ideas. Siempre te sacan el último boletín oficial del partido, o siempre repiten ideas regurgitadas o fabricadas por la propaganda del partido.

Discutir con según qué interlocutores es como hacer una crítica del editorial del País, o de los "artículos de opinión" de alguno de sus dominicales.

No dan más de sí. Son como las viejas beatas de sacristía, que si las sacas del misal o del catecismo que muchas ni se saben, pues lo que diga el señor cura.
 
Un historiador que desconoce el documental de las Hurdes en tiempos de la República....

Salvo por esta nota discordante, todos los historiadores reconocen que la primera generación de españoles que no conoció el hambre en España fue la de 1950, que además coincide con el nacimiento de la clase media. Antes solo había pobreza y necesidad, salvo para unos pocos afortunados.

Incluso se podría decir que el envilecimiento de las clases populares empezó con la desamortización, pero ese sería otro debate...

Lo que hace las subvenciones y los premios, culpar a Franco de todos los males.
 
Un historiador que desconoce el documental de las Hurdes en tiempos de la República....

Salvo por esta nota discordante, todos los historiadores reconocen que la primera generación de españoles que no conoció el hambre en España fue la de 1950, que además coincide con el nacimiento de la clase media. Antes solo había pobreza y necesidad, salvo para unos pocos afortunados.

Incluso se podría decir que el envilecimiento de las clases populares empezó con la desamortización, pero ese sería otro debate...

Lo que hace las subvenciones y los premios, culpar a Franco de todos los males.
Y fin del hilo.

España ha sido hambre y rojos hasta 1950 aproximadamente. Los cuadros de Zuloaga y Solana, el cacareado Machado (el filofilofilofilofilofilo, no Demófilo ni Manuel), toda la Generación del 98 y la mitad del 27... La República se pretendía un país moderno y democrático (sin votar su Constitución y puchereando el Parlamiento) mientras le faltaba lo esencial.

Ah, por cierto, a los que culpan a la falta de Plan Marshall de la lenta recuperación española... No tener esa subvención para paniaguados fue una bendición. España dejó atrás el racionamiento en 1952. El Reino Unido, principal perceptor del Plan Marshall, en 1959. Y eso teniendo acceso aún a toda la producción agrícola colonial de Kenia, Nigeria y Canadá por ejemplo. Fueron años duros pero IsPain se medio equipara a parte de Europa justo en ellos, es el único momento histórico de acumulación sostenida de capital en el país. Si fue gracias a o a pesar de Franco, lo cierto es que fue bajo él.
 
Un historiador que desconoce el documental de las Hurdes en tiempos de la República....

Salvo por esta nota discordante, todos los historiadores reconocen que la primera generación de españoles que no conoció el hambre en España fue la de 1950, que además coincide con el nacimiento de la clase media. Antes solo había pobreza y necesidad, salvo para unos pocos afortunados.

Incluso se podría decir que el envilecimiento de las clases populares empezó con la desamortización, pero ese sería otro debate...

Lo que hace las subvenciones y los premios, culpar a Franco de todos los males.
Dos hechos innegables:

- En la guerra civil le metieron fuego a algunos campos para castigar a la población. El hambre fue usada como arma de guerra. Después de esta quién no era dócil a los dueños del trigal no comía. Así de sencillo.

- En los años 50 ocurrió la llamada revolución verde. Esta fue la aplicación de métodos científicos a las cosechas.
 
Área rural en Zona Nacional. NADIE pasó hambre ninguna ni durante ni después de la Guerra.

Área urbana en Zona Roja. Privaciones que sonrojarían a Dickens.

Fuente: Relato directo de familiares que lo vivieron.

Área rural en Zona Nacional. NADIE pasó hambre ninguna ni durante ni después de la Guerra.

Doy fe, por mi familia.

Área urbana en Zona Nacional. NADIE pasó hambre ninguna ni durante ni después de la Guerra.

Doy fe, por mi familia de que hubo carestía, que no hambre.

Área urbana en Zona Roja. Privaciones que sonrojarían a Dickens.

No tengo noticia directa.
 
También depende de en qué zona preguntarás. En campos con tierras muy repartidas (minifundismo) como las Alpujarras no se pasó hambre. En zonas con latifundismo se pasó mucha hambre.
This.

Las familias de las zonas rurales que eran dueñas de su caserío, su terreno y su parcela de bosque no pasaron hambre porque eran dueños de su producción agrícola, en lugar de venderla podían comérsela. Lo pasaron mal a la hora de comprar unos zapatos o un abrigo nuevo, pero todos los días tenían un plato en la mesa.

En las ciudades y en las zonas de los grandes latifundios donde se trabajaba por dos duros para el señor, es donde lo pasaron peor.
 
This.

Las familias de las zonas rurales que eran dueñas de su caserío, su terreno y su parcela de bosque no pasaron hambre porque eran dueños de su producción agrícola, en lugar de venderla podían comérsela. Lo pasaron mal a la hora de comprar unos zapatos o un abrigo nuevo, pero todos los días tenían un plato en la mesa.

En las ciudades y en las zonas de los grandes latifundios donde se trabajaba por dos duros para el señor, es donde lo pasaron peor.
Esto da igual qué régimen haya.
 
Hambre como tal no se paso.

Necesidad si, porque el comercio internacional era casi inexistente, habia carestia de azucar, de carne, de...

No. Hubo hambre. Y generalizada.

Y no, no tengo que preguntar muy lejos. Me he criado entre gente que lo vivió, de muy distintas procedencias, que por desgracia están la mayor parte ya perecid.

Pero es que se vivía la peor de las pobrezas. No es que los productos fueran caros como para comprarlos; es que no había. Tienes por ahí cartillas de racionamiento para que veas lo increíblemente escaso que era.

Es al revés. Solo en ciertas zonas rurales, y dependiendo de a qué se dedicasen, tenían alimentación suficiente. No te digo variada o razonable. Estamos hablando de que comían hasta cereales que hoy están prohibidos para el consumo humano

Por eso esa generación tuvo la obsesión toda su vida para tener botes de garbanzos hasta que caducaban, por eso triunfó entre ellos eso del buffet libre, porque cuando eran niños o jóvenes, eso de comer bien y/o abundante era un lujo.
 
Mi abuelo me contó una vez una anécdota de la posguerra sobre un conocido que desde la ventana de su casa vio como un coche atropellaba a un perro, dejándolo perecid. Ni corto ni perezoso, bajó a la calle y se llevó el cadáver del perro a su casa. Su progenitora lo cocinó y "se dieron un festín" en palabras de mi abuelo.
 
No. Hubo hambre. Y generalizada.

Y no, no tengo que preguntar muy lejos. Me he criado entre gente que lo vivió, de muy distintas procedencias, que por desgracia están la mayor parte ya perecid.

Pero es que se vivía la peor de las pobrezas. No es que los productos fueran caros como para comprarlos; es que no había. Tienes por ahí cartillas de racionamiento para que veas lo increíblemente escaso que era.

Es al revés. Solo en ciertas zonas rurales, y dependiendo de a qué se dedicasen, tenían alimentación suficiente. No te digo variada o razonable. Estamos hablando de que comían hasta cereales que hoy están prohibidos para el consumo humano

Por eso esa generación tuvo la obsesión toda su vida para tener botes de garbanzos hasta que caducaban, por eso triunfó entre ellos eso del buffet libre, porque cuando eran niños o jóvenes, eso de comer bien y/o abundante era un lujo.

Mi familia parte en Madrid parte en pronvincias, en provincias no hubo problemas, en Madrid hambre nunca se paso, pero si pasaba que apenas habia variedad, por ejemplo mi abuelo paterno hizo arroz con gato porque conejos no se veian.

Habia carestia y sobre todo muy poca variedad
 

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