Hombres de mediana edad comiendo en Mercadona: Vidas de tragedia

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Un hombre calvo, con ojeras, sollozando sobre una tortilla de patatas mientras maldice al Bitcoin y a una hipoteca que le come la nómina. La escena, contada en primera persona por un usuario anónimo, tiene todos los ingredientes del drama de la clase media española: criptomonedas fallidas, una mujer que se va con el del gimnasio y la necesidad de ahorrar hasta en la comida.

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18 Oct 2022
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Hoy me he acercado a un Mercadona a comprar unas cosas y me he sentido atraído por la oferta de comida para comer in situ, en una zona habilitada y medio separada del resto del establecimiento. Mientras degustaba una tortilla a mi lado me empezó a hablar un hombre de mediana edad, casi alopécico y con ojeras. Casi de sopetón empezó a hablarme de que no llegaba a fin de mes y tenía que comer en mercadona para intentar ahorrar un poco. Su todavía mujer, según me contaba, había empezado a salir con un amigo del gimnasio y cada día estaba más distante con el. Sus deudas contraídas en experimentos fallidos con criptomonedas y bitcoin y la pesada losa de una hipoteca no ayudaban en nada. Finalmente Joaquín, que así se llamaba rompió a llorar, sollozando a moco tendido maldiciendo a Bitcoin y su tragedia vital de verse obligado a llevar una vida difícil.
 
Hoy me he acercado a un Mercadona a comprar unas cosas y me he sentido atraído por la oferta de comida para comer in situ, en una zona habilitada y medio separada del resto del establecimiento. Mientras degustaba una tortilla a mi lado me empezó a hablar un hombre de mediana edad, casi alopécico y con ojeras. Casi de sopetón empezó a hablarme de que no llegaba a fin de mes y tenía que comer en mercadona para intentar ahorrar un poco. Su todavía mujer, según me contaba, había empezado a salir con un amigo del gimnasio y cada día estaba más distante con el. Sus deudas contraídas en experimentos fallidos con criptomonedas y bitcoin y la pesada losa de una hipoteca no ayudaban en nada. Finalmente Joaquín, que así se llamaba rompió a llorar, sollozando a moco tendido maldiciendo a Bitcoin y su tragedia vital de verse obligado a llevar una vida difícil.
¿Y si se lleva la misma comida para casa ya no llega a fin de mes por poner tres minutos el microondas? ¿o es que ya ni zulo tenía?

Yo solo comería ahí si por razones de curro o lo que sea no pudiera comer en casa, pero vamos, preferiría comer el menú más barato en un McDonalds que comer en el Mercarroña que es bastante [insultante], algo menos que comer en un banco de un parque en plan homeless pero casi.
 
¿Y si se lleva la misma comida para casa ya no llega a fin de mes por poner tres minutos el microondas? ¿o es que ya ni zulo tenía?

Yo solo comería ahí si por razones de curro o lo que sea no pudiera comer en casa, pero vamos, preferiría comer el menú más barato en un McDonalds que comer en el Mercarroña que es bastante [insultante], algo menos que comer en un banco de un parque en plan homeless pero casi.
Igual está ahorrando batería en la c15
 
Hoy me he pasado por Mercadona a por cuatro cosas y he acabado entendiendo Internet.

Me siento en la zona para comer, me pillo una tortilla, todo normal… hasta que aparece el personaje. Se sienta a mi lado sin pedir permiso: alopécico, ojeras nivel insomnio crónico y cara de “tengo información que te va a fastidiar la tarde”.

Sin saludar me suelta: —Trabajo escribiendo posts falsos.

Yo pensando “vale, otro excéntrico”, pero añade: —En Burbuja… y en ForoCoches. Me pagan por los dos.

Ahí ya bajo la tortilla lentamente.

Empieza a explicarlo como si fuera lo más normal del mundo: —Invento historias. Las típicas: ruina con criptos, hipoteca asfixiante, mujer que te deja por uno del gimnasio… lo que funcione esa semana.

Dice que tienen como plantillas: —Solo cambias detalles. El sitio, la edad, cuatro cosas cotidianas… y la gente entra sola.

Señala mi bandeja: —Lo de comer tortilla en Mercadona… eso es oro. Realismo puro.

Yo ya no sabía si estaba comiendo o participando en un experimento social.

Sigue: —Si el hilo despega, lo estiramos. Si no, metemos giro dramático: lloro, me hundo, o suelto alguna frase lapidaria tipo “esto le puede pasar a cualquiera”.

Le digo: —Pero la gente se da cuenta, ¿no?

Se ríe: —La gente no quiere verdad. Quiere una buena historia para discutir.

Silencio. Mordisco.

Entonces se inclina y baja la voz: —De hecho, esta conversación podría ser contenido perfectamente.

Le digo: —¿Perdona?

Y me contesta: —Depende de cómo acabes reaccionando.

Y de repente cambia el gesto, como si apretara un interruptor: ojos vidriosos, respiración entrecortada… —Es que no llego a fin de mes… mi mujer…

Y de golpe se corta, se seca la cara como si nada y me guiña: —Aquí engancho siempre.

Yo ya completamente fuera de juego.

Antes de irse me suelta: —Si lo ves publicado, no lo señales. Nos baja la interacción.

Se levanta y desaparece entre los pasillos como si nada.

Me quedé ahí, con la tortilla fría, pensando si acabo de escuchar la mayor broma de mi vida… o si ya soy parte de ella.

Porque sinceramente, después de esto, cada vez que lea un drama en Burbuja o ForoCoches… voy a mirar la tortilla de otra forma.
 
Hoy me he acercado a un Mercadona a comprar unas cosas y me he sentido atraído por la oferta de comida para comer in situ, en una zona habilitada y medio separada del resto del establecimiento. Mientras degustaba una tortilla a mi lado me empezó a hablar un hombre de mediana edad, casi alopécico y con ojeras. Casi de sopetón empezó a hablarme de que no llegaba a fin de mes y tenía que comer en mercadona para intentar ahorrar un poco. Su todavía mujer, según me contaba, había empezado a salir con un amigo del gimnasio y cada día estaba más distante con el. Sus deudas contraídas en experimentos fallidos con criptomonedas y bitcoin y la pesada losa de una hipoteca no ayudaban en nada. Finalmente Joaquín, que así se llamaba rompió a llorar, sollozando a moco tendido maldiciendo a Bitcoin y su tragedia vital de verse obligado a llevar una vida difícil.

Aham....

 
Hoy me he acercado a un Mercadona a comprar unas cosas y me he sentido atraído por la oferta de comida para comer in situ, en una zona habilitada y medio separada del resto del establecimiento. Mientras degustaba una tortilla a mi lado me empezó a hablar un hombre de mediana edad, casi alopécico y con ojeras. Casi de sopetón empezó a hablarme de que no llegaba a fin de mes y tenía que comer en mercadona para intentar ahorrar un poco. Su todavía mujer, según me contaba, había empezado a salir con un amigo del gimnasio y cada día estaba más distante con el. Sus deudas contraídas en experimentos fallidos con criptomonedas y bitcoin y la pesada losa de una hipoteca no ayudaban en nada. Finalmente Joaquín, que así se llamaba rompió a llorar, sollozando a moco tendido maldiciendo a Bitcoin y su tragedia vital de verse obligado a llevar una vida difícil.
Imagino que serías solidario y, ya que te contaron "su vida" y desventuras, le pagarías la comida del Mercadona.
 
Lo de "Vidas de tragedia" entiendo que va por las de los dos, el usuario alopécico y el OP.
 
¿Y los aliens?

Con lo poco que cuesta poner un par de aliens en la historia, asi el cuento mejora.

2/10
 
Antes que comer en un bar Paco de comida rápida a precio elevado prefiero comer sentado en un banco con comida del Mercadona.
 
No me creo nada, los criptoBros están todos forraos y en Andorra. Sin fotos? borra esto, ni la foto de la mísera tortilla.
 
ChatGPT lo hace mejor:

[... contenido erótico/sugestivo eliminado ...]
 
Mucho más trágico es comer el menú del día de un bar procedente de una cocina opaca cuyo nivel de higiene es como mínimo discutible, cocinado con grasas licuadas procedentes de una garrafa comprada al por mayor a un repartidor y frecuentemente aderezado con una gastroenteritis o si te toca la China especial una salmonella

Mercadona de perdedores, claro claro
 
Hoy me he acercado a un Mercadona a comprar unas cosas y me he sentido atraído por la oferta de comida para comer in situ, en una zona habilitada y medio separada del resto del establecimiento. Mientras degustaba una tortilla a mi lado me empezó a hablar un hombre de mediana edad, casi alopécico y con ojeras. Casi de sopetón empezó a hablarme de que no llegaba a fin de mes y tenía que comer en mercadona para intentar ahorrar un poco. Su todavía mujer, según me contaba, había empezado a salir con un amigo del gimnasio y cada día estaba más distante con el. Sus deudas contraídas en experimentos fallidos con criptomonedas y bitcoin y la pesada losa de una hipoteca no ayudaban en nada. Finalmente Joaquín, que así se llamaba rompió a llorar, sollozando a moco tendido maldiciendo a Bitcoin y su tragedia vital de verse obligado a llevar una vida difícil.
Es por eso que te disgusta tanto bitcoin, Joaquín?
 
Hoy me he acercado a un Mercadona a comprar unas cosas y me he sentido atraído por la oferta de comida para comer in situ, en una zona habilitada y medio separada del resto del establecimiento. Mientras degustaba una tortilla a mi lado me empezó a hablar un hombre de mediana edad, casi alopécico y con ojeras. Casi de sopetón empezó a hablarme de que no llegaba a fin de mes y tenía que comer en mercadona para intentar ahorrar un poco. Su todavía mujer, según me contaba, había empezado a salir con un amigo del gimnasio y cada día estaba más distante con el. Sus deudas contraídas en experimentos fallidos con criptomonedas y bitcoin y la pesada losa de una hipoteca no ayudaban en nada. Finalmente Joaquín, que así se llamaba rompió a llorar, sollozando a moco tendido maldiciendo a Bitcoin y su tragedia vital de verse obligado a llevar una vida difícil.

¿Cual es nick de Joaquin en Burbuja?
 
Hoy me he acercado a un Mercadona a comprar unas cosas y me he sentido atraído por la oferta de comida para comer in situ, en una zona habilitada y medio separada del resto del establecimiento. Mientras degustaba una tortilla a mi lado me empezó a hablar un hombre de mediana edad, casi alopécico y con ojeras. Casi de sopetón empezó a hablarme de que no llegaba a fin de mes y tenía que comer en mercadona para intentar ahorrar un poco. Su todavía mujer, según me contaba, había empezado a salir con un amigo del gimnasio y cada día estaba más distante con el. Sus deudas contraídas en experimentos fallidos con criptomonedas y bitcoin y la pesada losa de una hipoteca no ayudaban en nada. Finalmente Joaquín, que así se llamaba rompió a llorar, sollozando a moco tendido maldiciendo a Bitcoin y su tragedia vital de verse obligado a llevar una vida difícil.
Tu vida de CM debe ser parecida, solo que sin mujer ni Mercadona ya que para eso hay que salir de casa
 
Hoy me he acercado a un Mercadona a comprar unas cosas y me he sentido atraído por la oferta de comida para comer in situ, en una zona habilitada y medio separada del resto del establecimiento. Mientras degustaba una tortilla a mi lado me empezó a hablar un hombre de mediana edad, casi alopécico y con ojeras. Casi de sopetón empezó a hablarme de que no llegaba a fin de mes y tenía que comer en mercadona para intentar ahorrar un poco. Su todavía mujer, según me contaba, había empezado a salir con un amigo del gimnasio y cada día estaba más distante con el. Sus deudas contraídas en experimentos fallidos con criptomonedas y bitcoin y la pesada losa de una hipoteca no ayudaban en nada. Finalmente Joaquín, que así se llamaba rompió a llorar, sollozando a moco tendido maldiciendo a Bitcoin y su tragedia vital de verse obligado a llevar una vida difícil.
Como diría su Sanchidad, ¡MENUDA INVENTADA!
 
Hoy me he pasado por Mercadona a por cuatro cosas y he acabado entendiendo Internet.

Me siento en la zona para comer, me pillo una tortilla, todo normal… hasta que aparece el personaje. Se sienta a mi lado sin pedir permiso: alopécico, ojeras nivel insomnio crónico y cara de “tengo información que te va a fastidiar la tarde”.

Sin saludar me suelta: —Trabajo escribiendo posts falsos.

Yo pensando “vale, otro excéntrico”, pero añade: —En Burbuja… y en ForoCoches. Me pagan por los dos.

Ahí ya bajo la tortilla lentamente.

Empieza a explicarlo como si fuera lo más normal del mundo: —Invento historias. Las típicas: ruina con criptos, hipoteca asfixiante, mujer que te deja por uno del gimnasio… lo que funcione esa semana.

Dice que tienen como plantillas: —Solo cambias detalles. El sitio, la edad, cuatro cosas cotidianas… y la gente entra sola.

Señala mi bandeja: —Lo de comer tortilla en Mercadona… eso es oro. Realismo puro.

Yo ya no sabía si estaba comiendo o participando en un experimento social.

Sigue: —Si el hilo despega, lo estiramos. Si no, metemos giro dramático: lloro, me hundo, o suelto alguna frase lapidaria tipo “esto le puede pasar a cualquiera”.

Le digo: —Pero la gente se da cuenta, ¿no?

Se ríe: —La gente no quiere verdad. Quiere una buena historia para discutir.

Silencio. Mordisco.

Entonces se inclina y baja la voz: —De hecho, esta conversación podría ser contenido perfectamente.

Le digo: —¿Perdona?

Y me contesta: —Depende de cómo acabes reaccionando.

Y de repente cambia el gesto, como si apretara un interruptor: ojos vidriosos, respiración entrecortada… —Es que no llego a fin de mes… mi mujer…

Y de golpe se corta, se seca la cara como si nada y me guiña: —Aquí engancho siempre.

Yo ya completamente fuera de juego.

Antes de irse me suelta: —Si lo ves publicado, no lo señales. Nos baja la interacción.

Se levanta y desaparece entre los pasillos como si nada.

Me quedé ahí, con la tortilla fría, pensando si acabo de escuchar la mayor broma de mi vida… o si ya soy parte de ella.

Porque sinceramente, después de esto, cada vez que lea un drama en Burbuja o ForoCoches… voy a mirar la tortilla de otra forma.
Si tengo ignorado al OP es por algo, gracias.
 

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