Horny Report: diez años de periodismo 'trash' que no encontrará en los medios
Enero de 2016. Un tal Jim Jones —nombre ficticio que homenajea al líder de la secta de Guyana— cuelga en iVoox el primer 'Horny Report', un podcast de humor y análisis con vocación de 'desvelar el timo en que vivimos'. Diez años después, el proyecto suma más de 220 programas, premios anuales propios y una legión de seguidores que lo definen como "la droga semanal".
Un formato que desafía las etiquetas
Cada episodio, que dura entre 35 minutos y dos horas, desgrana una selección de noticias con titulares imposibles: "Pedofi vacacional", "Bit BlackRock", "Muerte Smog" o "George Goyim". La mezcla de sátira, crítica sin complejos y referencias a la actualidad económica, política y social ha generado una comunidad fiel. La producción, confiesan sus creadores, es "precaria"; los fallos técnicos (micros que se acercan y alejan) se convierten en parte del encanto.
De la marginalidad a los 'Horny Awards'
En 2017, el programa institucionalizó sus premios anuales, una gala donde se repasan los acontecimientos del año —desde la crisis de los refugiados rohinyás hasta la pandemia— con el mismo tono irreverente. La pandemia de 2020, por ejemplo, dio pie a episodios que abarcaban desde las "pasturas monetizadas" hasta la "sharia bancaria". El podcast no rehúye los temas espinosos: la crisis japonesa, la corrupción empresarial o los conflictos geopolíticos se abordan con datos, pero también con un humor que roza lo absurdo.
Un fenómeno underground con tirón
Aunque el proyecto se mantiene en los márgenes —sin publicidad ni grandes plataformas—, su longevidad es un síntoma del hartazgo hacia el periodismo convencional. "El periodismo actual consiste en inventarse noticias", dejaron caer en un episodio. La comunidad, que interactúa a través del correo, ha llegado a pedir una "enciclopedia Horny" que aún no ha visto la luz.
Con 218 episodios documentados hasta la fecha, el 'Horny Report' es un ejemplo de cómo la contrainformación puede sobrevivir sin patrocinadores ni etiquetas. La pregunta es: ¿cuánto tiempo más podrá seguir el equipo "pagando poco (nada)" a sus colaboradores? Los seguidores, mientras tanto, celebran cada nuevo capítulo como un maná semanal.