39 años de la masacre del Hipercor: las vidas truncadas de 21 personas
Jordi tenía 9 años cuando una furgoneta bomba con 27 kilos de amonal y 200 litros de líquidos incendiarios estalló en el parking del Hipercor de Barcelona. Habría cumplido 40 hoy. Teresa, embarazada, fue asesinada junto a su marido; Susana, de 13 años, hoy tendría 46. El 19 de junio de 1987, ETA cometió el atentado más mortífero de su historia: 21 civiles, entre ellos cinco hombres, doce mujeres y cuatro niños, perdieron la vida. La onda expansiva y el incendio que siguieron convirtieron un centro comercial en una trampa mortal.
La historia de Álvaro Cabrerizo: perder a toda su familia en un instante
Una de las imágenes más desgarradoras es la de Álvaro Cabrerizo. Su mujer, María del Carmen Mármol, y sus dos hijas (de 13 y 15 años) habían ido al Hipercor por primera vez para comprar bañadores y zapatillas de playa. Las tres murieron en el atentado. Álvaro, que había montado dos videoclubes con la indemnización de un accidente laboral, contó su historia solo seis días después en ABC. Su testimonio es un recordatorio de que detrás de cada cifra hay una vida rota.
39 años después: el olvido institucional y la memoria ciudadana
Hoy, en el aniversario, algunas voces recuerdan que los muertos siguen igual y que el relato del terrorismo etarra no se enseña en las aulas. Mientras tanto, ex miembros de ETA ocupan cargos políticos y administrativos, lo que genera una sensación de impunidad y blanqueo. La memoria de las 21 víctimas sigue viva en quienes no quieren olvidar. Como se dijo en el debate: «Quién tenga estómago que lea los testimonios». La herida sigue abierta.