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La UE apoya a Ucrania…
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La Unión Europea trabaja en alternativas a Starlink para Ucrania, pero su propio proyecto Iris² no empezará a lanzar satélites hasta 2029, así que no habrá reemplazo real a corto plazo. Mientras tanto, Kiev sigue dependiendo del servicio de SpaceX para sus comunicaciones militares.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, lo dijo sin rodeos en Bruselas: Europa no tiene una alternativa fácilmente accesible a Starlink. Ucrania informó de restricciones en algunos terminales del servicio de internet satelital de SpaceX, la empresa de Elon Musk, y desde Kiev se describió la interrupción como un golpe a su capacidad militar para defenderse de las fuerzas rusas. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, calificó el episodio de «sorpresa muy desagradable y peligrosa» durante una cumbre celebrada en la capital belga.
La interrupción coincidió con un nuevo deterioro de las relaciones entre Kiev y el presidente estadounidense, Donald Trump. Un funcionario de Estados Unidos negó cualquier intervención del presidente en el corte. Musk, por su parte, afirmó que cualquier interrupción era responsabilidad del gobierno estadounidense y no de su empresa. El servicio afectado no es el Starlink civil, sino Starshield, la versión de grado militar que Ucrania emplea para comunicaciones en el campo de batalla, ataques de medio alcance en territorio ocupado por Rusia y drones interceptores.
Los países de la Unión Europea comparten ya capacidades de comunicación por satélite dentro del marco GOVSATCOM, y Bruselas quiere incluir plenamente a Ucrania en ese esquema. El portavoz comunitario Thomas Regnier explicó que la UE pretende incorporar servicios comerciales a GOVSATCOM a principios del próximo año para ampliar su capacidad de cubrir necesidades militares hasta que llegue algo mejor.
Ese algo mejor es Iris², la red de satélites de comunicaciones con la que Europa pretende competir con Starlink. Sus primeros lanzamientos están previstos para 2029 y la entrada en servicio plenamente operativa, un año después. Es decir, que el sustituto europeo no estará listo para las necesidades actuales de Ucrania.
La urgencia la resumió el primer ministro letón, Andris Kulbergs: «Starlink es clave para que Ucrania pueda luchar o contraatacar». Añadió que Europa tiene capacidades, pero no las suficientes, y que alcanzar el nivel necesario lleva tiempo. El primer ministro holandés, Rob Jetten, contó que había hablado con Macron sobre cómo ofrecer más servicios de este tipo «en un futuro no muy lejano».
Fuera del paraguas comunitario, OneWeb, la empresa francesa propiedad de Eutelsat, presta servicios de comunicación por satélite a Ucrania. Mantiene un hermetismo absoluto sobre los usos gubernamentales y militares que le da Kiev. Sus 648 satélites no compiten con los más de 10.000 de Starlink.
Según la publicación especializada Via Satellite, la constelación de Eutelsat no puede sostener operaciones con drones ni robots terrestres por su capacidad limitada y por la falta de terminales satelitales compactas. Ese es el tipo de equipo que Ucrania usa a diario en el frente.
El presidente francés, Emmanuel Macron, explicó tras las conversaciones en Bruselas que la UE trabaja «arduamente» para ayudar a Ucrania a reforzar su defensa con imágenes satelitales y sistemas de alerta temprana. Kallas añadió que la Agencia Europea de Defensa había identificado todas las capacidades críticas de las que carece Europa y que hay que subsanar esas deficiencias cuanto antes.
Más allá de la carrera tecnológica, el episodio deja una cuestión incómoda sobre la mesa. Ucrania libra una guerra con comunicaciones que dependen de una empresa privada estadounidense cuyo propietario ha cambiado de postura sobre el conflicto en numerosas ocasiones desde la invasión rusa de 2022. Musk ha negado que su empresa tuviera que ver con el corte.
Europa reconoce que los proyectos colectivos tienen más posibilidades de éxito que los esfuerzos aislados de cada Estado miembro. Pero el calendario no acompaña: 2029 es la primera fecha de lanzamiento de Iris², y hasta entonces Kiev seguirá mirando al cielo con la constelación de SpaceX como principal sostén de sus comunicaciones militares. La brecha entre lo que se necesita y lo que se puede desplegar no se cierra con voluntad política.
La UE apoya a Ucrania…