La caída de un crucifijo de gran tamaño durante una misa retransmitida en directo en Guayaquil causó la muerte del párroco Patricio Molinari, que falleció en el hospital unas cuatro horas después. El suceso abre la pregunta de quién responde del mantenimiento de las instalaciones de un templo.
La escena ocurrió en Guayaquil, en el litoral de Ecuador, durante una misa que se estaba emitiendo en directo y que llevaba unos 30 minutos en marcha. Un crucifijo de gran tamaño se desplomó y golpeó en la cabeza al sacerdote Patricio Molinari. Los seguidores de la retransmisión vieron el impacto en el momento. El párroco fue trasladado a un hospital, donde se anunció su muerte unas cuatro horas después.
Quién paga el mantenimiento de un templo
Más allá del drama humano, el caso deja una pregunta incómoda para cualquier comunidad religiosa: los templos son edificios con elementos pesados colgados o anclados en altura, y alguien tiene que revisarlos. En Ecuador, la Iglesia católica gestiona sus inmuebles a través de las diócesis y parroquias, con la colaboración de fieles y donaciones. No existe un seguro obligatorio común para estos elementos decorativos, y la revisión estructural depende de cada parroquia.
La muerte de un sacerdote en horario de culto y ante una audiencia digital añade una capa jurídica: la responsabilidad civil por un daño ocurrido en un espacio abierto al público. Determinar si hubo negligencia en la sujeción del crucifijo corresponde a la investigación local, no a este texto.
El directo convierte un accidente en noticia global
La retransmisión en vivo no solo amplificó el alcance del suceso: lo convirtió en material verificable. Cualquier incidente en un acto religioso retransmitido deja imágenes que circulan en minutos y alimentan el debate sobre la seguridad en lugares de culto. Para las parroquias, el coste de revisar anclajes y elementos suspendidos es bajo comparado con el riesgo de una caída.
El caso recuerda que la economía de la seguridad no es solo industrial. También afecta a una parroquia de barrio con un crucifijo grande y un presupuesto pequeño.