Joe Cocker cobró 1.375 dólares en Woodstock: la inflación se come el mito
En el verano de 1969, un dólar era mucho más que una moneda. La Oficina de Análisis Económico (BEA) cifra el ingreso medio anual de un hombre estadounidense en 8.670 dólares. Joe Cocker, uno de los nombres que hicieron historia en Woodstock, recibió 1.375 dólares por su actuación. Suena a calderilla comparado con los cachés actuales, pero la cifra hay que leerla en su contexto.
El dinero que movía el festival
Las entradas para los tres días costaban 18 dólares por adelantado y 24 en taquilla. Los pases diarios, 7. Sin embargo, el evento terminó siendo gratis para todos: no hubo tiempo de instalar las vallas. Aquella economía de trueque y contracultura convivía con unos cachés que hoy parecen de risa.
De Woodstock a los estadios de 200 euros
Para poner la cifra en perspectiva, un artista como Bad Bunny ha llegado a vender un millón de entradas en Madrid a 200 euros cada una. La comparación es brutal: con lo que costaba la entrada de Woodstock (18 dólares) hoy no se paga ni la consumición. La pregunta incómoda es si la inflación ha destruido el poder adquisitivo o si la industria musical ha creado una burbuja de precios que nada tiene que ver con la música.
Ese es el problema de fondo: el mismo dólar que en 1969 daba para mucho hoy no da casi para nada, pero los precios de la música en vivo han crecido muy por encima de la inflación. ¿Quién ha ganado realmente con el cambio? La respuesta probablemente no la dé la economía, sino la historia.