ING ofreció un 7% a tres meses sin avisar a sus clientes
Basta con entrar en la banca online, teclear una transferencia a otra entidad y detenerse justo antes de confirmarla. Ahí aparecía, de la nada, un cartel ofreciendo un depósito al
7% TAE a tres meses. Sin correo, sin SMS, sin llamada. Solo lo veía quien hacía ese gesto, y solo durante unas semanas: la oferta caducaba el
9 de enero. El resto de clientes se enteró cuando ya no había nada que contratar.
La mecánica se convirtió en un juego de prueba y error. Transferir 10.000 euros a iBanesto disparaba la propuesta del 7%; enviar 24.000 euros a una cuenta propia dejaba el interés en el
6%. También funcionaba apuntar a La Caixa con 15.000 euros, y en algún caso bastó con simular un envío desde una cuenta asociada. Lo llamativo es que el saldo real daba igual: con la cuenta a cero, con lo justo para las facturas del mes, la ventana emergente saltaba igual. El amago valía, y eso convertía el banco en una suerte de mercadillo donde el interés dependía del guion que escribieras en el formulario.
Por qué ING subía el interés cuando los tipos bajaban
El movimiento llegaba en el peor momento posible para cualquier banco: con el
euríbor en descenso y el mercado descontando bajadas de tipos. Subir un punto en ese contexto solo admite una lectura. Hay quien lo leyó como una medida desesperada para captar liquidez, y hay quien tiró de contexto: según un participante, el Estado holandés acababa de intervenir la matriz con dos asesores públicos, una operación que obligaba a devolver
10.000 euros al 8,5% de interés. El accionista castigó la operación en bolsa. La caja, mientras tanto, había que rellenarla.
La letra pequeña que casi nadie miraba
Contratar a toda prisa tiene un problema: se lee menos. Y ahí había dos detalles que merecían una pausa. El primero, el interés por descubierto, que quedaba en el
7,95%, apenas unas décimas por encima de lo que ya se cobraba. El segundo, las modificaciones periódicas de condiciones y comisiones que la entidad aplicaba a sus clientes mes a mes. Sumados, dibujan un banco que deja de ser el chollo de hace años sin hacer ruido, deslizando cambios pequeños que nadie discute porque cada uno, por separado, parece irrelevante.
El orden de las cifras, si se mira en conjunto, tiene su gracia: sale más caro aplazar un pago con tarjeta que dejar la cuenta en números rojos.
La carrera de depósitos que se cerró en enero
El 7% de ING no fue un caso aislado, sino la punta de una campaña navideña de captación ajena a la bajada oficial del precio del dinero. En el mismo saco se apilaron ofertas muy parecidas en el tipo pero no en el plazo ni en las condiciones:
- Activobank: 7% TAE a 1 año
- Caixa Penedès: 7% TAE a 9 meses
- Cajastur: 7% TAE a 1 año
- Citibank: 7% TAE a 6 meses
- Ibercaja: 5,80% TAE a 9 meses
Casi todas compartían truco: para rascar ese tipo había que contratar o traspasar un plan de pensiones por la misma cuantía, algo muy propio de diciembre para cuadrar la factura fiscal. Sin la vinculación, el catálogo se estrechaba. Mientras unos retiraban producto —Openbank fue de los primeros en bajar depósitos—, otros empujaban al 5,1% a un año por incremento de saldo.
9 de enero: la ventana se cierra
Los últimos compases fueron de pura aritmética doméstica. Una orden de transferencia enviada con dos semanas de antelación aterrizaba con fecha valor posterior al cierre de la oferta, y había que decidir si contratar a las bravas o esperar. La respuesta práctica: se puede constituir el depósito el día antes y el banco no activa la orden hasta que entra el dinero, sin cobrar intereses deudores por el descuadre. Un margen que, según los participantes, otras entidades no dan.
El
9 de enero de 2009 el enlace desapareció de la web. El del 5,25% siguió, y con el amago la propuesta bajó al 6%. Quien llegó tarde se consoló mirando los 10.000 euros al 8,5% que, según el relato de un usuario, habían movido todo.