ING vs Abanca: la batalla por tu cuenta corriente
Liquidar una hipoteca debería ser un alivio, no el principio de una pesadilla burocrática. Un cliente de Abanca (heredera de Caixa Galicia) se encontró con que, tras pagar su última cuota, la sucursal le exigía 120 euros por un certificado de deuda cero. Gratuito por ley, pero 'si cuela, cuela'. Tuvo que recurrir al defensor del cliente para que la entidad cediera. La historia ilustra una constante en la banca tradicional: la letra pequeña siempre juega en su contra.
Cuando se compara ING con Abanca, el primer diferencial salta en las comisiones. ING no cobra por mantenimiento si se domicilia una nómina o se tiene un producto contratado; Abanca, en cambio, se ha ganado a pulso la fama de cobrar 'hasta por respirar'. Quien ha probado ambas lo resume sin matices: 'ING está a años luz de Abanca'. Sin embargo, la banca online no es el paraíso que prometen sus anuncios.
Bloqueos de cuentas: el miedo compartido
El rumor de que ING bloquea cuentas sin previo aviso se extiende como la pólvora. Quienes lo han sufrido describen un proceso kafkiano: transferencias retenidas, dinero inmovilizado y un servicio de atención al cliente que no ofrece solución hasta que interviene el Banco de España. Pero no es un problema exclusivo de ING. Openbank, la filial online de Santander, también ha sido denunciada por congelar fondos por movimientos tan inocuos como transferir 900 euros entre cuentas propias. 'Ni te imaginas el marcaje que me hicieron', cuenta un afectado que solo recuperó su dinero tras la mediación del BdE.
La paradoja es que mientras unos huyen de la banca tradicional por sus comisiones, otros se topan con que la agilidad digital se paga con un control férreo sobre los movimientos. El dilema no es nuevo, pero se agrava con el endurecimiento de las políticas antilavado.
El precio de la comodidad
Abanca intenta seducir con campañas agresivas: hasta 500 euros por domiciliar la nómina y cero comisiones en su 'Cuenta Nómina'. Sin embargo, quien ya ha tenido hipotecas con ellos sabe que cada gestión extra (cancelaciones, certificados) puede convertirse en una fuente de recargos inesperados. ING, por su parte, mantiene su producto estrella sin comisiones para nóminas y ofrece préstamos online en 24 horas, pero la gestión de efectivo es un punto débil: ingresar dinero en cajero es un coñazo y el miedo a los bloqueos desanima a muchos a usarlo como banco principal.
La conclusión provisional: no hay banco perfecto. Para operativa diaria sin efectivo, ING sigue siendo la opción low-cost. Si necesitas oficina y gestiones complejas, Abanca puede servir, pero con un ojo en la letra pequeña y reclamando cada derecho. Y si optas por un banco online como Openbank, prepárate para justificar hasta el último céntimo. La desconfianza, al final, es el único denominador común.