El dron Phantom Twist gira 25 veces por segundo para desaparecer en vuelo
Un usuario afirma que ingenieros de Northwestern han construido un dron cuyo cuerpo entero gira 25 veces por segundo —1.500 revoluciones por minuto, una vuelta completa cada 40 milisegundos— para desaparecer en pleno vuelo. Se llama Phantom Twist. No lleva pintura, ni carcasa de plástico transparente, ni camuflaje convencional: la mayor parte del marco rota y la hélice gira en sentido contrario para cancelar el giro y mantener la aeronave estable. El ojo sigue a un pájaro, sigue a un cuadricóptero normal; no puede fijarse en una forma que se redibuja 25 veces por segundo. Ve movimiento, ve borrosidad, nunca ve el contorno.
El problema de la cámara y la fuerza centrífuga
Un participante sostiene que un dron que gira a ese régimen no puede estabilizar una cámara: los objetos darían vueltas sin parar y los componentes electrónicos y las lentes sufrirían por la fuerza centrífuga extrema. Es uno de los argumentos contra la utilidad real del invento. A eso se suma el ruido: hay quien bromea con que se oye venir desde lejos, de modo que resulta casi invisible pero no inaudible, lo que resta parte de la gracia del camuflaje.
Invisible, pero ruidoso: qué uso le queda
Hay quien sostiene que ya le acabarán encontrando un uso y quien replica que la demostración consistió en señalar un punto en el vacío y decir que el aparato estaba ahí. La ironía sale gratis. La duda técnica, menos: según ese mensaje, el camuflaje por color siempre intentó igualar el fondo, y este renuncia a ello por completo. La pregunta que queda en el aire es para qué quiere alguien un objeto que solo existe cuando no se mira.
Con el Phantom Twist sobre la mesa, el camuflaje deja de ser una cuestión de color y pasa a serlo de frecuencia. Que el ojo no distinga el contorno no resuelve el resto del problema: sigue el ruido y, según un participante, una cámara iría desestabilizada.