Intel cotiza al nivel de hace once años tras caer un 27% en una sesión
¿Qué ha pasado con Intel para que valga lo mismo que hace una década? La compañía se dejó un 27% en una sola jornada y cotiza en el entorno de los 21 dólares, el mismo precio que hace once años y muy por debajo de los 51 a los que llegó a cotizar. En paralelo, AMD la ha superado por primera vez en capitalización bursátil. Con ese punto de partida, el mercado se ha partido en dos: quien ve un suelo de inversión y quien ve un cuchillo que sigue cayendo. El asunto tiene más números de los que sugiere el titular.
¿Por qué se ha hundido la acción de Intel?
Intel cayó un 27% en una jornada y arrastra un castigo que la devuelve a precios de hace una década. Detrás no hay un solo mal dato, sino una pila de ellos: lleva años sin dar el golpe encima de la mesa en el negocio de los chips, se ha quedado fuera de la carrera de la inteligencia artificial y sus dos últimas generaciones de procesadores para sobremesa han sido un desastre. A eso se suma una estructura industrial carísima de mantener, con salas limpias para fabricar obleas que cuestan miles de millones cada una. Según el recuento que hace un participante del foro, Intel tendría al menos tres plantas en
Estados Unidos, una en México, otra en Irlanda, una más en construcción en Magdeburgo (Alemania), otra en Israel y alguna en Malasia. Nadie discute la factura. Se discute a qué precio se paga.
El argumento de los que compran a estos niveles es sencillo: si las fábricas van a estar en producción en pocos años, la acción no se podrá comprar tan barata. El de los escépticos no lo es menos: una máquina de fabricar chips que no vende lo suficiente solo acumula costes fijos.
El PER de 8 frente al 35 de AMD: ¿está barata Intel?
La referencia que más se repite es la valoración: Intel cotiza con un PER de 8 y AMD con 35, después de que esta última superara por primera vez a Intel en capitalización. Unos leen ahí una
infravaloración de manual; otros, la constatación de que el mercado no espera crecimiento alguno. La lectura técnica apunta en la misma dirección ambigua: el RSI en velas diarias marcaba 13,76 y el semanal 27,12, niveles de sobreventa extrema en los que algunos ven un posible rebote.
De ahí que haya quien proponga comprar opciones
call con vencimiento cercano a la presentación de resultados, para aprovechar la volatilidad implícita. Hay quien, en cambio, sitúa la próxima zona de apoyos en los 18 dólares y prefiere esperar. Y quien sostiene que el precio al que cotizaba antes del desplome ya era razonable según los fundamentales, porque al final lo que manda es el dato financiero y no el chip de turno.
El fantasma de Global Foundries y los 22.000 millones perdidos
El precedente que sobrevuela toda la discusión es el de las fábricas que no se pagan solas. AMD escindió sus instalaciones de producción en 2008 para crear Global Foundries y asociarse con Mubadala. En 2012 vendió su última participación, y desde entonces hasta finales de 2021, cuando se produjo la salida a bolsa, Mubadala perdió 22.000 millones de dólares en la aventura de las fábricas de chips. Nueve años de ruina.
La conclusión que extraen algunos es que montar foundries es un negocio ruinoso que solo se sostiene con subvenciones públicas, y que Europa y Estados Unidos van a regar a Intel con fondos para dejar de depender de Asia.
El nodo 18A no ha convencido en las pruebas con Broadcom
Si hay un dato que ha enfriado los ánimos es el del nodo 18A. Según las informaciones publicadas, Intel envió obleas de silicio de ese proceso a Broadcom y las pruebas arrojaron resultados decepcionantes, hasta el punto de que el proceso no estaría listo para la producción a gran escala. Es el tipo de noticia que convierte un plan industrial en una promesa pendiente de verificación.
A eso se añaden los intentos fallidos en SSD y en tarjetas gráficas, y la impresión general de que la compañía lleva media década viviendo del cuento. La respuesta dada al fiasco de las generaciones 12 y 13 de procesadores pasa factura en la reputación, y los procesadores de arquitectura ARM aprietan desde abajo con consumo de móvil y rendimiento de sobremesa.
El CEO compra 12.500 acciones: señal o calderilla
La compra de 12.500 títulos por parte del consejero delegado, unos 240.000 dólares para un directivo con un sueldo de 17 millones anuales, ha sido interpretada de las dos maneras posibles: como un gesto de confianza o como una operación de imagen que no llega ni para pagar unos cuantos días de asesoría legal. En paralelo circula el caso de un particular que habría invertido 700.000 dólares procedentes de una herencia.
La tesis alcista tiene nombre y horizonte: los despidos mejoran las cuentas, la puesta en marcha de las nuevas fábricas apuntala el negocio y la acción dobla de 20 a 40 dólares en meses. La tesis bajista también: convertir a Intel en un dinosaurio más, con mucho gasto fijo y sin producto puntero, como le ocurrió a otros gigantes tecnológicos que nunca volvieron.
Existen jugadas que salieron bien con el mismo patrón, empresas que cayeron a plomo con el relato de que estaban acabadas y luego multiplicaron su valor, aunque quien entró lo hiciera sin acertar con el suelo exacto. Once años esperando el giro de Intel no es una estrategia: es una biografía. Y el que acierte con el suelo tendrá material para contar durante otros once.