El enigma de Troi: la imagen, la canción y la situación que no es muñeco
En el repertorio de amenazas ocurrentes, mandar a alguien a Azkaban a que los dementores le espabilen de forma contundente ocupa un lugar destacado. Pero cuando se lanzó la propuesta, el asunto se desvió hacia una pregunta sin respuesta: qué o quién es Troi, y por qué se le relaciona con un muñeco.
«Si siempre fue una canción, una foto, pero no un muñeco», dice la definición críptica que circula. La explicación se vuelve aún más oscura al añadir que no sería un objeto, sino «una imagen, una canción, una situación». En ese marco, se ha llegado a sugerir que Troi podría ser un amigo imaginario, o que ha visto «cosas peores que Nadia» -una referencia que nadie aclara.
La corriente que más fuerza toma es la que sentencia: «troii somos todos». Como con cierta herencia atribuida a Julio Iglesias, Troi sería una identidad compartida, no un individuo. Si todos son Troi, entonces el castigo de Azkaban se diluye: encerrar a uno sería encerrar a todos.
¿Existe Troi? Los datos disponibles no lo confirman. Lo prudente es asumir que respira en la nebulosa digital y que reaparecerá cuando menos se espere. Y si alguien decide encerrarlo, convendría avisar a los dementores de que, espabilen a quien espabilen, acabarán espabilando a medio internet.