Belarra se lanza a por Ayuso con promesas de protestas y un puñado de escaños en juego
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha anunciado durante la Fiesta de la Primavera celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid que será la candidata a la Comunidad de Madrid en las elecciones de mayo de 2027. Su objetivo: "torcerle el brazo a esa mala persona insufrible", en referencia a la presidenta Isabel Díaz Ayuso. El acto, concebido como un foro de rearme ideológico, versó sobre la necesidad de agitar protestas y huelgas en la calle. La noticia, que algunos califican de "canto del cisne", llega en un momento en que Podemos araña apenas un 5% de los votos en la región.
Una apuesta personal contra el rodillo electoral
Belarra, pamplonica de origen, se enfrenta a un escenario desolador. En las últimas elecciones autonómicas, Podemos ni siquiera alcanzó la barrera del 5% necesaria para obtener representación. Los análisis apuntan a que, en el mejor de los casos, el partido podría arañar un escaño, el mismo que podría corresponder a Irene Montero si opta por la lista autonómica. "Con suerte, Podemos pilla un escaño y Belarra mantiene otros cuatro años la paguita", resume una corriente de opinión que ve la candidatura como un salvavidas personal.
La estrategia de Belarra pasa por apelar a la movilización social en distritos como Vallecas, Villaverde o Getafe, con un discurso que prioriza "la lucha barrial frente a los pisos turísticos de BlackRock". Sin embargo, el escepticismo es mayúsculo: "Se va a comer un mojón igual que se comió la rata chepuda", recuerdan muchos, en alusión a la fallida candidatura de Pablo Iglesias a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en 2021, que obtuvo un 7,2% y diez escaños, pero que hoy parece inalcanzable.
El fantasma de las costas y el ruido mediático
Más allá del ridículo político, la candidatura tiene un coste económico tangible. Recientemente, Belarra ha sido condenada a pagar 9.000 euros por un delito de injurias, según publicó El Mundo. "Además de los 9.000 euros, tendrá que pagar las costas, que serán un pastón", apuntan fuentes judiciales consultadas. Este desembolso añade presión a un partido que lucha por sobrevivir: Sumar, su antiguo socio, parece dispuesto a dejar a Podemos fuera de las coaliciones para no restar votos. "Podemos está luchando por obtener un solo escaño en toda España", sentencia un análisis estratégico.
Una campaña en la cuerda floja
Mientras Belarra recorre los barrios obreros prometiendo prioridades barriales y un "zendal de Ayuso" reconvertido en centro de internamiento para pijos, la realidad estadística es tozuda. Con una intención de voto que no alcanza el 5%, la candidata necesitaría un milagro. "Va a plantear un concepto ultra nacionalista barrial: Vallecas, Parla, Getafe, Coslada primero", ironizan algunos analistas, mientras otros recuerdan que "Ciudadanos se disolvió sin crear dramas; Podemos se resiste a morir".
El veredicto popular en los mentideros digitales es demoledor: "No va a sacar ni un diputado". Belarra, que ya se ha ganado el apodo de "la pitones" en ciertos ambientes, podría estar firmando su epitafio político. O quizá, como dijo alguien, "le queda el OnlyFans". El circo, desde luego, promete ser de órdago.
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