Isabel Peralta planta cara ante la embajada de Jovenlandia
¿Quién es Isabel Peralta y qué reivindica con su presencia ante la embajada de Jovenlandia en Madrid? La protesta de esta jornada ha reabierto una pregunta incómoda: por qué el activismo que se concentra ante las sedes diplomáticas joven apenas asoma cuando se trata de la dependencia económica china.
La sombra china sobre el nacionalismo económico
Entre las reacciones a la concentración se cuela una corriente escéptica con el objetivo: mientras los lemas se dirigen a Rabat, la colonización económica de España llega mayoritariamente vía Pekín. Que buena parte del consumo y de la industria española esté salpicada del «made in China» no parece convocar el mismo fervor. La queja no es nueva: el nacionalismo de bandera rara vez elige los objetivos que incomodan a los grandes intereses comerciales.
Algunos análisis dan la partida por perdida: la UE habría cedido terreno por codicia y falta de estrategia, y la vía de la confrontación con Pekín no lleva a ninguna parte. Otros sostienen que esa rendición es fruto de gobernantes “tributarios de la alta finanza internacional”, una acusación recurrente en estos debates.
La protesta de Peralta, sea cual sea su reivindicación concreta, sirvió al menos para recordar que el patriotismo económico es un jardín con muchas flores, y que no todas huelen igual. Hoy toca Rabat; mañana, quién sabe.