IU denuncia vallas de Vox en El Ejido por posible incitación al odio
El municipio almeriense de El Ejido vuelve a ser noticia por una campaña publicitaria de
Vox que IU considera que cruza la línea del discurso legítimo. La formación ha presentado una denuncia ante la Fiscalía, el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia y la Subdelegación del Gobierno, entre otros organismos, por dos vallas que muestran la figura de una mujer con burka junto a mensajes que, según IU, asocian de manera peyorativa a la comunidad musulmana con un modelo social negativo. El coordinador local de IU, Enrique Usoz, ha sido el encargado de verbalizar la acusación: «No se trata de una crítica política legítima, sino de un mensaje que estigmatiza a personas por su origen racial y religioso».
La polémica no es nueva en El Ejido. La organización ha recordado los disturbios ocurridos hace 25 años, marcados por tensiones raciales que, a su juicio, marcaron profundamente a la comunidad. «El Ejido no puede retroceder 25 años», ha advertido Usoz, que también ha denunciado que una de las vallas, inicialmente tapada tras la presión de la sociedad civil y distintos grupos políticos, ha vuelto a quedar expuesta. «Esto no solo evidencia una falta de respeto a los compromisos sociales, sino que reabre heridas que creíamos cicatrizadas», ha señalado.
¿Qué dice exactamente la denuncia de IU?
IU ha trasladado los hechos a la Fiscalía, al Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, la Subdelegación del Gobierno, el Servicio de Atención a las Víctimas de Delito de Andalucía (SAVA), el Ayuntamiento de El Ejido y la plataforma Acción Contra el Odio (ACO). La formación considera que el contenido de las vallas podría constituir un delito de incitación al odio y exige que se actúe conforme a la legislación vigente, «apelando al respeto a los derechos fundamentales y a la no discriminación».
El argumento central de IU es que la imagen de la mujer con burka, acompañada de mensajes que no se detallan en el comunicado, no constituye una crítica política legítima, sino un mensaje que estigmatiza a un colectivo por su origen racial y religioso. La formación ha reiterado su compromiso con una política migratoria «basada en el respeto y la justicia», y ha defendido que «todos somos iguales y únicos al mismo tiempo».
El precedente de hace 25 años que IU no quiere repetir
La referencia a los disturbios de hace 25 años no es casual. El Ejido fue escenario de graves tensiones raciales que marcaron a la comunidad y que IU considera que no deben repetirse. «No podemos permitir que el odio vuelva a instalarse en nuestras calles», ha remachado Usoz, que ha invitado a la ciudadanía a «reflexionar, a mirar más allá del miedo, y a abrazar la pluralidad como riqueza».
La formación sostiene que El Ejido «ha avanzado en convivencia y pluralismo» y que estos discursos suponen «un retroceso peligroso». La vuelta a exponer una de las vallas, después de que ambas fueran tapadas inicialmente, es para IU una señal de que los compromisos sociales no se respetan.
Las reacciones: del «retroceder 80 años» al «marketing brillante»
La denuncia de IU ha generado un intenso debate en el que las posturas se han polarizado con rapidez. Una parte de los participantes ha respondido con ironía a la advertencia de «no retroceder 25 años», planteando escenarios alternativos: «No tenemos que retroceder 25 años, tenemos que retroceder 80 y ganar la guerra», ha escrito uno. Otro ha señalado que, según IU, «debemos retroceder unos 800 años, cuando los moros dominaban la península».
La controversia también ha derivado hacia la naturaleza del propio delito de odio. Varios mensajes han cuestionado la calificación jurídica: «¿Delito de odio contra quién o qué? ¿Contra los burkas?», se preguntaba uno. En la misma línea, otro participante ha argumentado que «no puede ser racista porque no se ve quién está debajo del burka», que «el islam no es una raza» y que «no puede ser machista porque es mujer vs mujer». Estas intervenciones reflejan una corriente de opinión que considera que la denuncia de IU responde más a una estrategia de «casito» político que a una preocupación real por los derechos fundamentales.
El trasfondo político: de Julio Anguita a la «izquierda hundida»
El debate ha derivado también hacia la propia identidad de IU. Varios mensajes han evocado la figura de Julio Anguita, fundador del partido, para contrastarla con la dirección actual. «Julio Anguita, una persona que podías estar de acuerdo con sus ideas o no, pero era educado, coherente, vivía como predicaba», ha escrito uno. «Te entraban ganas de votarle», añadía, recordando su famosa frase: «Programa, programa, programa».
Otros han sido más duros: «Ya ni me acordaba de que Izquierda Hundida existía», ha señalado un participante, que ha calificado los mensajes de la formación como «propaganda para los retardados mentales que les votan». La discusión también ha tocado el supuesto tráfico de menores vinculado a IU, aunque sin aportar datos concretos más allá de una detención en 2016 de un asesor en Galicia por pornografía infantil, caso que la formación suspendió de militancia.
¿Es esta campaña un simple ejercicio de marketing?
Más allá de la denuncia, algunos mensajes han coincidido en señalar el carácter estratégico de la campaña de Vox. «Nadie comenta que esta campaña de marketing es realmente BRILLANTE», ha escrito un participante, que ha dado «mis dieses al cerebro que hay detrás de ella». En la misma línea, otro ha propuesto una variación del cartel: «Si fuera Vox, cambiaba el lema en el cartel. Sería interesante ver las contorsiones lingüísticas de IU».
La idea de que el cartel es «objetivamente feminista» también ha aparecido en el debate, en una muestra de la batalla cultural por la interpretación de los símbolos. Para algunos, la imagen de la mujer con burka no es más que «una mujer alegre y un trapo con aparente forma humana», mientras que otros han defendido que «odio es obligar a las mujeres a vestirse como un nazgul».
La denuncia de IU sigue su curso en los organismos a los que se ha trasladado, mientras la valla vuelve a estar expuesta en El Ejido. La pregunta que queda en el aire es si esta vez la justicia verá incitación al odio donde una parte de la opinión pública solo ve una campaña publicitaria más.