Adiós al remo, hola OnlyFans: la nueva cuenta de las deportistas
Jennie Sanchez, la remera que se hizo popular sirviendo cafés en vídeos de estilo de vida, ha anunciado que deja el remo. La noticia ha despertado dos reacciones: la de quienes aplauden su decisión y la de quienes se preguntan cómo piensa financiar sus gastos. La respuesta está en su cuenta de seguidores: cerca de 900.000.
Con esa audiencia, la aritmética es sencilla. Un puñado de posts patrocinados al mes puede superar la beca de un deportista de élite; el contenido por suscripción, además, convierte los seguidores en ingresos recurrentes. Para muchos, no hay dilema: el remo, deporte minoritario, no paga; la plataforma digital, sí.
El caso abre un debate incómodo sobre la economía de la imagen. Hay quien sostiene que el atractivo físico funciona como un atajo en el mercado digital; otros recuerdan que la mayoría de los creadores de contenido no llegan a vivir de ello. Lo que nadie discute es que la industria del entretenimiento para adultos y el marketing de influencers han creado una vía de ingresos que el deporte amateur no ofrece.
La polémica que arrastra desde un vídeo viral no ayuda a objetivar el análisis. Pero la pregunta económica es legítima: ¿cuánto vale un cuerpo que entrena ocho horas al día en una disciplina sin apenas patrocinios?
Al final, lo más intrigante del asunto es que el debate haya aterrizado en una sección de economía. Y que, con esas cuentas, la pregunta correcta no sea por qué ella lo deja, sino por qué no lo hacen más.