¿Pudo Jesús ser LGBT? Los argumentos bíblicos que reabren el debate
El discípulo a quien Jesús amaba, la resurrección de un joven que ruega quedarse con él, y un evangelio secreto descubierto en 1958. Son los pilares sobre los que una corriente de la llamada teología queer sostiene que la figura central del cristianismo podría no haber sido heterosexual. El tema, lejos de ser un mero ejercicio académico, ha saltado a foros de discusión política y religiosa con la virulencia que cabría esperar.
El discípulo amado: ¿intimidad o amistad?
El Evangelio de Juan menciona en varias ocasiones a un discípulo anónimo al que Jesús amaba de forma especial. En Juan 13:23, se describe que este discípulo estaba recostado sobre Jesús durante la Última Cena. Los defensores de una lectura LGBT apuntan que la cercanía física y emocional descrita supera la de los otros apóstoles, sugiriendo una relación íntima. Sin embargo, los críticos señalan que en la cultura judía del siglo I, el término "amado" no implicaba necesariamente una relación erótica, y que el lenguaje original (griego koiné) no utiliza categorías modernas de orientación sexual.
El Evangelio Secreto de Marcos y el joven de la sábana
Uno de los argumentos más polémicos proviene de un fragmento conocido como el Evangelio Secreto de Marcos. En 1958, el profesor Morton Smith afirmó haber encontrado una carta de Clemente de Alejandría que citaba un pasaje perdido del Evangelio de Marcos. En él, tras resucitar a un joven (identificado a veces con Lázaro), se narra que "el joven, mirándole, le amó, y le rogó que pudiera estar con él; y después de seis días Jesús le mandó qué debía hacer; y por la noche, el joven se le acercó cubierto solo con un lienzo sobre el cuerpo desnudo". Para algunos, este texto sugiere una relación homosexual. La autenticidad del fragmento ha sido muy discutida; muchos estudiosos lo consideran una falsificación o una interpolación tardía.
Contexto histórico: Galilea no es Roma
Uno de los principales contraargumentos es el anacronismo. Jesús era un judío galileo, de lengua aramea, que se movía en un entorno profundamente religioso y conservador. La sociedad romana, con sus orgías y prácticas homosexuales aceptadas, no era la suya. Pretender que Jesús encajase en un molde LGBT moderno ignora las diferencias culturales y la mentalidad de la época. Además, los evangelios canónicos y las cartas posteriores nunca mencionan una pareja o un matrimonio de Jesús, lo que para muchos es prueba de que no existió tal relación.
La pregunta sigue abierta: ¿es posible una interpretación queer de Jesús sin forzar los textos? Lo cierto es que, como ocurre con toda figura histórica mal documentada, cada cual proyecta sus propias creencias. Y en esto, la teología queer no es diferente de la ortodoxa: ambas leen la Biblia con sus propios lentes.
Este artículo se basa en análisis y discusiones de fuentes diversas. Las opiniones expresadas no representan necesariamente la posición de este medio.
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